Relaciones

Relaciones interpersonales

Conjunto de vínculos psicológicos y sociales que se forman entre las personas. Estudios a gran escala han demostrado repetidamente que la calidad de las relaciones interpersonales tiene un impacto mayor sobre la longevidad y la felicidad que el tabaquismo o el ejercicio físico.

Por qué son importantes las relaciones interpersonales

El «Estudio sobre el Desarrollo Adulto» de la Universidad de Harvard, que ha seguido a sus participantes durante más de 80 años desde 1938, demostró que el factor que mejor predice la felicidad y la salud a lo largo de la vida no es el nivel de ingresos ni el estatus social, sino la «calidad de las relaciones interpersonales». Las personas con relaciones cálidas gozan de mejor salud física y mental y experimentan un deterioro cognitivo más lento que quienes carecen de ellas. A la inversa, se estima que el riesgo para la salud del aislamiento social equivale al de fumar 15 cigarrillos al día. Las relaciones interpersonales no son algo «agradable de tener»: son una necesidad básica vinculada a la supervivencia.

Profundidad y amplitud de las relaciones

Según la investigación de Robin Dunbar, existe un límite cognitivo en el número de relaciones sociales que una persona puede mantener de forma estable. Las relaciones más íntimas abarcan unas 5 personas, los amigos cercanos unas 15, los amigos unas 50 y los conocidos unas 150. Este «número de Dunbar» está limitado por la capacidad de procesamiento del neocórtex. Aunque se esté conectado con cientos de personas en las redes sociales, el número de relaciones psicológicamente significativas que se pueden mantener no varía. Lo que importa no es la cantidad de relaciones, sino la calidad de las capas internas (5 y 15 personas). Cuando estas capas son débiles, la persona se siente sola aunque esté rodeada de cientos de seguidores.

Cuatro patrones que corroen las relaciones

Cuando las relaciones se deterioran, suelen aparecer patrones comunes. El psicólogo John Gottman identificó cuatro: «crítica», «desprecio», «actitud defensiva» y «evasión». La crítica ataca la personalidad del otro en lugar de su conducta; el desprecio consiste en mirar al otro por encima del hombro; la actitud defensiva rechaza reconocer la propia responsabilidad y contraataca; la evasión corta la comunicación y levanta un muro. Estos patrones se aplican por igual a las relaciones de pareja, de amistad, entre padres e hijos y en el ámbito laboral. El desprecio, en particular, es el predictor más potente de la ruptura relacional: es la señal de que se ha perdido el respeto fundamental hacia el otro.

Relaciones reparables y relaciones de las que alejarse

No todas las relaciones merecen ser mantenidas. Cuando el otro viola repetidamente los límites, explota emocionalmente o ejerce violencia, la respuesta correcta no es la reparación sino la distancia. En cambio, las relaciones en las que, a pesar del conflicto y la fricción, ambas partes tienen voluntad de reparación pueden incluso profundizarse a través del conflicto. El criterio para decidir si continuar o alejarse no es «si hay conflicto o no», sino «si los intentos de reparación funcionan en ambas direcciones». Una relación en la que solo una parte intenta reparar mientras la otra ignora sistemáticamente esos intentos es estructuralmente insostenible.

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