Por qué los lunes son tan deprimentes - La verdadera causa del «Blue Monday»
No eres la única persona que odia los lunes
¿Alguna vez has conocido a alguien que diga «me gustan los lunes»? Probablemente casi nunca. En las redes sociales, cada lunes se inundan publicaciones como «qué duro el lunes» o «quiero volver al fin de semana», y el término «Blue Monday» se ha convertido en una expresión universal.
Curiosamente, la melancolía del lunes está respaldada por datos objetivos. La incidencia de infartos es más alta los lunes, y los accidentes de tráfico también tienden a aumentar ese día. Hay estudios que muestran que la productividad laboral es la más baja los lunes y alcanza su pico entre miércoles y jueves. El lunes es, tanto para el cuerpo como para la mente, un día realmente «pesado».
El desfase del reloj biológico: el «jet lag social»
La principal causa de que los lunes sean duros es el cambio en el patrón de sueño durante el fin de semana. Muchas personas se acuestan tarde los viernes y sábados por la noche, y se levantan tarde los sábados y domingos por la mañana. Aunque sean solo 2 días, si los horarios de acostarse y levantarse se desplazan 1 o 2 horas, se produce un desfase en el reloj biológico (ritmo circadiano).
El profesor Till Roenneberg de la Universidad de Múnich denominó este fenómeno «jet lag social». Acostarse 2 horas más tarde y levantarse 2 horas más tarde durante el fin de semana tiene el mismo efecto en el reloj biológico que viajar a un país con 2 horas de diferencia horaria hacia el este. Esa pesadez que sientes el lunes por la mañana es un «jet lag» que se repite cada semana. (Puedes aprender más sobre el reloj biológico en libros sobre el sueño)
El efecto de contraste: la diferencia con el placentero fin de semana
Otra causa es el «efecto de contraste» psicológico. Durante el fin de semana puedes dedicar tiempo a lo que te gusta, nadie te da órdenes y eres libre. El lunes es todo lo contrario: levantarte a una hora determinada, ir a un lugar determinado y hacer un trabajo determinado.
Existe una investigación interesante. Cuando se mide el estado de ánimo del lunes hora a hora, resulta que el ánimo del lunes por la tarde apenas difiere del martes o el miércoles. El momento de mayor bajón es «el domingo por la noche» y «el lunes por la mañana». Es decir, no es que todo el lunes sea duro, sino que lo que duele es la frontera entre «el fin del tiempo libre» y «el comienzo del tiempo de obligaciones». El contraste con la diversión del fin de semana hace que el lunes por la mañana se sienta más duro de lo que realmente es.
Formas de hacer el lunes un poco más llevadero
No se puede eliminar completamente el Blue Monday, pero sí se puede aliviar.
Lo más eficaz es igualar las horas de sueño del fin de semana con las de entre semana. Con solo levantarte a la misma hora los sábados y domingos que entre semana (o no dormir más de 1 hora extra), el jet lag social se reduce considerablemente. Puede que pienses «pero es mi día libre», pero si desaparece la pesadez del lunes por la mañana, es un intercambio que merece la pena.
Otra opción es preparar un pequeño placer para el lunes. Comprar un café en tu cafetería favorita, reservar tu almuerzo preferido, crear una lista de reproducción de música exclusiva para los lunes. La expectativa de que «el lunes también tiene algo bueno» alivia la melancolía del domingo por la noche. (Los libros sobre hábitos de vida también son una buena referencia)
Resumen
Que los lunes sean deprimentes se debe al desfase del reloj biológico causado por trasnochar el fin de semana (jet lag social) y al efecto de contraste psicológico con el libre fin de semana. No es el lunes en sí lo que duele, sino la frontera del «fin de la libertad». Ajustar el ritmo de sueño del fin de semana y preparar un pequeño placer para el lunes: solo con eso, el Blue Monday semanal se vuelve mucho más llevadero.