Empezar a correr desde cero - Cómo seguir corriendo aunque odies el ejercicio
Correr no tiene por qué ser sufrimiento
Muchas personas asocian correr con sufrimiento por los recuerdos de las clases de educación física en el colegio, pero correr a tu propio ritmo es una experiencia completamente diferente. No necesitas correr tan rápido como para quedarte sin aliento. El ritmo óptimo para obtener beneficios para la salud es aquel en el que puedes mantener una conversación con la persona de al lado.
Este ritmo corresponde a lo que la fisiología del ejercicio denomina LSD (Long Slow Distance), la zona de frecuencia cardíaca con mayor eficiencia en la quema de grasa. El objetivo es aproximadamente entre el 60 y el 70 por ciento de tu frecuencia cardíaca máxima, que puedes estimar restando tu edad de 220 y multiplicando por este porcentaje. Correr en esta zona se siente agradable en lugar de agotador, y te deja una sensación de frescura al terminar.
3 pasos para empezar sin abandonar
Paso 1: Empieza caminando
No intentes correr de inmediato. Las primeras 2 semanas empieza con 20 minutos de caminata. Una vez que te acostumbres a caminar, pasa a intervalos de 3 minutos caminando y 1 minuto corriendo.
Paso 2: Gestiona por tiempo, no por distancia
En lugar de correr 5 km, tu objetivo debe ser correr 20 minutos. Si te preocupas por la distancia, intentarás correr más rápido y sufrirás. Gestionando por tiempo, mantienes naturalmente un ritmo lento.
Paso 3: Limítate a 3 veces por semana
Si corres todos los días, tu cuerpo no puede recuperarse, lo que provoca lesiones y agotamiento. Para principiantes, lo óptimo es 3 veces por semana con días de descanso intercalados. El secreto para mantener la constancia es parar cuando piensas quiero correr más.
Empieza caminando antes de correr
El error más común de los principiantes en running es intentar correr desde el primer día. Cuando una persona sin hábito de ejercicio intenta correr de repente, las rodillas y tobillos reciben una carga excesiva, aumentando el riesgo de lesión. Se recomienda encarecidamente empezar con caminata rápida durante las primeras 2 semanas.
Como programa concreto, el método Walk and Run es eficaz. La primera semana se repite 3 minutos caminando y 1 minuto corriendo durante 20 minutos. La segunda semana, 2 minutos caminando y 2 minutos corriendo. La tercera semana, 1 minuto caminando y 3 minutos corriendo. En la cuarta semana ya se puede correr 20 minutos seguidos. Este enfoque gradual entrena de forma segura tanto el sistema cardiovascular como el musculoesquelético, construyendo un cuerpo capaz de correr sin lesiones.
Errores comunes: correr más no significa mejorar más rápido
Una trampa en la que caen los principiantes es creer que correr todos los días lleva a una mejora más rápida. En realidad, las ganancias de condición física ocurren durante los periodos de recuperación. Correr crea microdaños en las fibras musculares que se reparan durante el descanso, volviéndose más fuertes que antes. Este ciclo de supercompensación es el mecanismo de mejora física. Saltarse los días de descanso impide que las reparaciones se completen, la fatiga se acumula y el rendimiento disminuye. En los peores casos, se producen fracturas por estrés o síndrome de sobreentrenamiento.
Otro error común es creer que hay que estirar antes de correr. La investigación ha acumulado evidencia de que los estiramientos estáticos (del tipo mantener y estirar) reducen temporalmente la fuerza muscular cuando se realizan antes del ejercicio. Antes de correr, los calentamientos dinámicos como caminar ligero o marchar en el sitio son lo apropiado. Los estiramientos estáticos son más eficaces durante el enfriamiento después de correr.
Invierte solo en las zapatillas de running
El equipamiento necesario para correr es mínimo, pero no escatimes en las zapatillas. Unas zapatillas inadecuadas provocan directamente lesiones como dolor de rodilla, fascitis plantar o periostitis tibial. Acude a una tienda de deportes para que midan tu pie y tu forma de correr, y elige las zapatillas adecuadas para ti: es la inversión más eficaz en prevención de lesiones.
Las zapatillas para principiantes deben tener buena amortiguación y estabilidad. El rango de precio es de 60 a 120 euros aproximadamente, y deben reemplazarse tras 500-800 kilómetros. La ropa puede ser una camiseta y un pantalón corto que ya tengas. La ropa técnica de alto rendimiento puede esperar hasta que correr se haya convertido en un hábito; no es tarde para considerarla después.
Patrones comunes de quienes abandonan y cómo contrarrestarlos
Las personas que dejan de correr en uno o dos meses comparten patrones comunes. El primero es dejar que el clima o el estado de ánimo se conviertan en excusas para no salir. La solución es fijar de antemano los días y horas para correr y anotarlos en el calendario. Decidir algo como martes, jueves y sábado a las 7 elimina la necesidad de tomar decisiones diarias y facilita la formación del hábito.
El segundo patrón es desanimarse al compararse con otros. Ver los registros de otros corredores en redes sociales y sentir que eres lento es natural, pero la comparación es el enemigo del principiante. Si registras algo, compáralo solo con tu yo del pasado. El tercero es sentir que no hay resultados visibles. Los beneficios físicos del running comienzan a aparecer entre tres y cuatro semanas después de empezar. No esperar cambios dramáticos en las primeras dos semanas es clave para prevenir el abandono.
Resumen
Empieza caminando, gestiona por tiempo y limítate a 3 veces por semana. Con estos 3 pasos, incluso quienes odian el ejercicio pueden adquirir el hábito de correr sin forzarse. Comprende la importancia de los días de descanso, evita compararte con otros y aumenta gradualmente la distancia y el tiempo a tu propio ritmo: ese es el secreto para seguir corriendo toda la vida.