Efectos de la lectura en el cerebro - La ciencia de los beneficios cognitivos de leer
Qué ocurre en el cerebro durante la lectura
La lectura parece una actividad pasiva, pero para el cerebro es un proceso extremadamente activo. La corteza visual que reconoce las letras, las áreas de Wernicke y Broca que procesan el lenguaje, el lóbulo temporal que comprende el significado y la corteza prefrontal que imagina escenas se activan simultáneamente. Una investigación de la Universidad Emory confirmó mediante resonancia magnética funcional que la conectividad cerebral aumenta después de leer una novela y que el efecto persiste durante 5 días.
Especialmente al leer narrativas, el «sistema de neuronas espejo» se activa para revivir las acciones y emociones de los personajes. Cuando lees una escena en la que el protagonista corre, se activa la corteza motora; cuando lees una escena de dolor, responde la corteza somatosensorial. La lectura es una actividad cognitiva avanzada que realiza simulaciones dentro del cerebro y tiene el efecto de entrenar toda la red cerebral.
La relación entre lectura y reducción del estrés
Una investigación de la Universidad de Sussex demostró que tan solo 6 minutos de lectura reducen el nivel de estrés un 68%. Esto es más efectivo que escuchar música (61%), tomar café (54%) o pasear (42%). El mecanismo por el que la lectura reduce el estrés reside en la redirección de los recursos atencionales.
En estado de estrés, el cerebro procesa repetidamente información relacionada con la amenaza, pero al sumergirse en la lectura, los recursos atencionales se dirigen al mundo de la historia y la conciencia se aleja de la fuente de estrés. Esto se denomina «escape cognitivo» y, aunque temporal, tiene el efecto de interrumpir la cadena de respuesta al estrés. La lectura antes de dormir es especialmente efectiva, ya que permite entrar en un estado de relajación evitando la luz azul del móvil. La lectura es una de las formas más accesibles y efectivas de afrontar el estrés.
Desarrollo de la empatía y la teoría de la mente
Leer obras literarias mejora la capacidad de comprender la mente de los demás (teoría de la mente). Una investigación de la New School for Social Research de Nueva York mostró que los participantes que leyeron ficción literaria obtuvieron puntuaciones significativamente más altas en el «test de lectura de emociones a través de los ojos» en comparación con quienes leyeron no ficción o ficción popular.
Las obras literarias describen de forma compleja el mundo interior de los personajes y hacen que el lector infiera «qué piensa y qué siente esta persona». La repetición de este trabajo cognitivo entrena la capacidad de comprensión interpersonal en la vida real. Experimentar las perspectivas de personajes diversos profundiza la comprensión hacia personas con trasfondos y valores diferentes a los propios, y las investigaciones también muestran que se reducen los prejuicios.
Mejora del vocabulario y la función cognitiva
Existe una fuerte correlación positiva entre la cantidad de lectura y el vocabulario. El vocabulario adquirido a través de la lectura incluye conceptos abstractos y terminología especializada que no se encuentran en la conversación cotidiana, ampliando la precisión y el alcance del pensamiento. Las personas con un vocabulario rico pueden verbalizar sus emociones y pensamientos con mayor precisión, mejorando la calidad de la comunicación.
Investigaciones en psicología cognitiva muestran que las personas con hábito de lectura tienen mayor capacidad de memoria de trabajo y son superiores en el procesamiento de información compleja. El acto mismo de leer textos largos constituye un entrenamiento para retener información temporalmente mientras se integra información nueva. Esta capacidad se traduce directamente en la resolución de problemas y la toma de decisiones en el trabajo.
Lectura y prevención de la demencia
El hábito de lectura a largo plazo reduce significativamente el riesgo de demencia. Una investigación de la Universidad Rush informó que los ancianos que realizan lectura y actividades intelectuales con frecuencia tienen un riesgo de desarrollar Alzheimer 2,5 veces menor que quienes no lo hacen.
Este efecto se explica mediante el concepto de «reserva cognitiva». La rica red neuronal construida mediante la lectura funciona como un amortiguador contra la atrofia cerebral por envejecimiento. Incluso si una parte del cerebro se daña, se pueden mantener las funciones cognitivas utilizando rutas alternativas. La reserva cognitiva depende de la acumulación desde edades tempranas, y establecer el hábito de lectura pronto protege la salud cerebral futura. La lectura es la mejor inversión contra el envejecimiento del cerebro.
Diferencias en el impacto cerebral entre libros en papel y electrónicos
Las investigaciones muestran que existen diferencias en el impacto cerebral entre libros en papel y electrónicos. Un estudio de la Universidad de Stavanger en Noruega encontró que el grupo que leyó en papel tenía una memoria significativamente mejor de la cronología de la historia en comparación con el grupo que leyó en formato electrónico.
Los libros en papel proporcionan «pistas espaciales». La información física como el grosor de las páginas, la posición de avance en la lectura y la disposición izquierda-derecha de las páginas abiertas ayuda a la fijación de la memoria. En cambio, los libros electrónicos pierden las pistas espaciales por el desplazamiento, haciendo que la ubicación de la información se vuelva ambigua. Sin embargo, los libros electrónicos tienen ventajas propias como el ajuste del tamaño de fuente y la función de diccionario, siendo óptimo alternar según el propósito.
Enfoque práctico para construir el hábito de lectura
Para obtener los beneficios de la lectura, es imprescindible convertirla en un hábito continuado. Sin embargo, para las personas ocupadas de hoy, encontrar tiempo para leer no es fácil. El truco para una habituación efectiva es reducir la barrera al mínimo.
Empieza con «10 minutos al día». Con solo dedicar los 10 minutos antes de dormir a un libro en lugar del móvil, se generan más de 60 horas anuales de lectura. Mantén siempre un libro al alcance de la mano y lleva uno en tu bolsa de trabajo. Establecer la regla de que puedes dejarlo si no te resulta interesante reduce la presión hacia la lectura. Al incorporar la lectura a tu rutina diaria, puedes obtener simultáneamente salud cerebral y estabilidad emocional.
Impacto a largo plazo de la lectura en la vida
Los efectos de la lectura no se limitan a la mejora de la función cognitiva. Al experimentar vicariamente diversas experiencias vitales, se desarrolla una preparación psicológica ante las dificultades de la vida. Las historias en las que los personajes superan la adversidad aumentan la resiliencia (capacidad de recuperación) del propio lector.
Además, la lectura es un medio para enriquecer el «tiempo a solas». Cuando sientes soledad, los personajes de un libro se convierten en compañeros silenciosos, proporcionando una sensación de conexión social. El conocimiento y las perspectivas obtenidos a través de la lectura amplían el alcance de las conversaciones y enriquecen las relaciones humanas. La lectura no es un entretenimiento de efecto inmediato, pero es un hábito que mejora con certeza la calidad de vida a largo plazo.