Efectos de la lectura en el cerebro - La ciencia de los beneficios cognitivos de leer
Qué ocurre en el cerebro durante la lectura
La lectura parece una actividad pasiva, pero para el cerebro es un proceso extremadamente activo. La corteza visual que reconoce las letras, las áreas de Wernicke y Broca que procesan el lenguaje, el lóbulo temporal que comprende el significado y la corteza prefrontal que imagina las escenas se activan al mismo tiempo. En un experimento que la Universidad Emory publicó en 2013, los participantes leyeron una novela completa a lo largo de 9 días y las resonancias magnéticas funcionales en reposo tomadas cada mañana siguiente mostraron de forma repetida un aumento de la conectividad cerebral. Los cambios en las regiones implicadas en la comprensión del relato y en el cambio de perspectiva desaparecieron con rapidez al terminar el libro, mientras que los cambios en las regiones que gestionan las sensaciones corporales se mantuvieron durante varios días después de la última página.
Al leer una historia, en particular, el «sistema de neuronas espejo» se activa para revivir las acciones y las emociones de los personajes. Cuando lees una escena en la que el protagonista corre, responde la corteza motora; cuando lees una escena de dolor, responde la corteza somatosensorial. La lectura es una actividad cognitiva avanzada que ejecuta simulaciones dentro del cerebro y entrena la red cerebral en su conjunto.
La relación entre lectura y reducción del estrés
Una de las ventajas de la lectura es que no necesita herramientas ni un lugar concreto y puede empezar en un hueco de apenas unos minutos. Cuando has avanzado unas páginas y ya estás dentro de la historia, la tensión de los hombros y la respiración superficial suelen haberse aflojado sin que te des cuenta. El mecanismo por el que la lectura reduce el estrés reside en la redirección de los recursos atencionales.
En estado de estrés, el cerebro procesa repetidamente información relacionada con la amenaza, pero al sumergirse en la lectura los recursos atencionales se dirigen al mundo de la historia y la conciencia se aleja de la fuente de estrés. Esto se denomina «escape cognitivo» y, aunque es temporal, tiene el efecto de interrumpir la cadena de la respuesta al estrés. La lectura antes de dormir es especialmente efectiva, ya que permite entrar en un estado de relajación evitando la luz azul del móvil. La lectura es una de las formas más accesibles y efectivas de afrontar el estrés.
Desarrollo de la empatía y la teoría de la mente
Leer obras literarias mejora la capacidad de comprender la mente de los demás (teoría de la mente). En los 5 experimentos que unos investigadores de la New School for Social Research de Nueva York publicaron en 2013, los participantes que leyeron ficción literaria obtuvieron mejores puntuaciones en el «test de lectura de emociones a través de los ojos» que quienes leyeron no ficción o ficción popular. Sin embargo, lo que afirma el artículo se limita a una mejora temporal medida justo después de leer: no es una prueba de que una sola sesión de lectura amplíe de forma permanente la comprensión de los demás.
Las obras literarias describen de forma compleja el mundo interior de los personajes y hacen que el lector infiera qué piensa y qué siente esa persona. La repetición de este trabajo cognitivo entrena la comprensión interpersonal en la vida real. Experimentar las perspectivas de personajes diversos es un entrenamiento para imaginar a alguien con un trasfondo y unos valores distintos de los propios como una persona concreta y no como el representante de una categoría.
Mejora del vocabulario y de la función cognitiva
Existe una fuerte correlación positiva entre la cantidad de lectura y el vocabulario. El vocabulario que se adquiere leyendo incluye conceptos abstractos y terminología especializada que no aparecen en la conversación cotidiana, y amplía tanto la precisión como el alcance del pensamiento. Las personas con un vocabulario rico pueden verbalizar sus emociones y sus ideas con mayor exactitud, lo que mejora la calidad de la comunicación.
El acto de avanzar por un texto largo es en sí mismo un entrenamiento de la memoria de trabajo, porque consiste en convertir en significado la frase que tienes delante mientras retienes a un personaje o una pista que apareció decenas de páginas antes. Esta capacidad se traduce directamente en la resolución de problemas y la toma de decisiones en el trabajo.
Lectura y prevención de la demencia
El hábito de lectura a largo plazo actúa en la dirección de reducir el riesgo de demencia. En un estudio de seguimiento que la Universidad Rush publicó en 2007, con más de 700 personas seguidas hasta 5 años, quienes realizaban pocas actividades intelectuales como la lectura (el 10% inferior) desarrollaron la enfermedad de Alzheimer en una proporción 2,6 veces mayor que quienes realizaban muchas (el 10% superior).
Este efecto se explica mediante el concepto de «reserva cognitiva». La rica red neuronal construida mediante la lectura funciona como un amortiguador frente a la atrofia cerebral asociada al envejecimiento. Aunque una parte del cerebro se dañe, se pueden mantener las funciones cognitivas utilizando rutas alternativas. La reserva cognitiva depende de lo acumulado desde edades tempranas, y establecer pronto el hábito de lectura protege la salud cerebral futura. La lectura es la mejor inversión contra el envejecimiento del cerebro.
Diferencias en el impacto cerebral entre libros en papel y electrónicos
Lo que queda después de terminar un libro cambia un poco según si se lee en papel o en formato electrónico. En un experimento que la Universidad de Stavanger, en Noruega, publicó en 2019, 50 personas leyeron un relato de misterio de 28 páginas en edición de bolsillo o en un lector electrónico. En la mayoría de los indicadores de comprensión no hubo diferencias, y solo en la tarea de reconstruir el orden de los acontecimientos y el paso del tiempo quienes leyeron en papel obtuvieron mejores resultados.
Los libros en papel proporcionan «pistas espaciales». La información física, como el grosor de las páginas, la posición de avance en la lectura o la disposición izquierda y derecha de las páginas abiertas, ayuda a fijar la memoria. En cambio, los libros electrónicos pierden esas pistas espaciales por el desplazamiento y la ubicación de la información se vuelve ambigua. Aun así, los libros electrónicos tienen ventajas propias, como el ajuste del tamaño de la fuente o la función de diccionario, de modo que lo óptimo es alternar según el propósito.
Enfoque práctico para construir el hábito de lectura
Para obtener los beneficios de la lectura es imprescindible convertirla en un hábito continuado. Sin embargo, para las personas ocupadas de hoy, encontrar tiempo para leer no es fácil. El truco para una habituación efectiva es reducir la barrera al mínimo.
Empieza con 10 minutos al día. Con solo dedicar los 10 minutos antes de dormir a un libro en lugar del móvil, se generan más de 60 horas anuales de lectura. Mantén siempre un libro al alcance de la mano y lleva 1 en tu bolsa de trabajo. Establecer la regla de que puedes dejarlo si no te resulta interesante reduce la presión hacia la lectura. Al incorporar la lectura a tu rutina diaria, puedes obtener simultáneamente salud cerebral y estabilidad emocional.
Impacto a largo plazo de la lectura en la vida
Los efectos de la lectura no se limitan a la mejora de la función cognitiva. Al experimentar de forma vicaria diversas vivencias, se desarrolla una preparación psicológica ante las dificultades de la vida. Las historias en las que los personajes superan la adversidad aumentan la resiliencia (capacidad de recuperación) del propio lector.
Además, la lectura es un medio para enriquecer el «tiempo a solas». Cuando sientes soledad, los personajes de un libro se convierten en compañeros silenciosos y proporcionan una sensación de conexión social. El conocimiento y las perspectivas obtenidos a través de la lectura amplían el alcance de las conversaciones y enriquecen las relaciones humanas. La lectura no es un entretenimiento de efecto inmediato, pero es un hábito que mejora con certeza la calidad de vida a largo plazo.