Para que las mujeres no salgan perdiendo en las negociaciones - Técnicas aplicables desde la negociación salarial hasta las peticiones cotidianas
El trasfondo psicológico por el que las mujeres evitan negociar
Se ha descrito que la diferencia entre hombres y mujeres a la hora de iniciar una negociación cambia según si la situación se plantea como «negociar» o como «pedir» (Small et al., 2007). Se cree que esta diferencia no responde a la capacidad, sino a los roles que se esperan en la sociedad. Desde la infancia, a las mujeres se les exige ser «cooperativas» y «discretas», y puede formarse un patrón cognitivo que asocia la autoafirmación con el «egoísmo» o la «agresividad».
Además, detrás de la evitación de la negociación por parte de las mujeres existe también un cálculo racional. Se ha señalado el «efecto backlash»: ante el mismo comportamiento negociador, las mujeres son evaluadas de forma más negativa que los hombres. Es decir, existe el riesgo de que una mujer que negocia sea percibida como «agresiva» o «poco colaboradora».
Sin embargo, seguir evitando la negociación también tiene un coste. Las diferencias en el salario inicial se acumulan con cada aumento y pueden traducirse en diferencias de ingresos a lo largo de la vida. En la negociación, más que «hacerlo o no», se trata de pensar «cómo hacerlo».
Estrategias de negociación para minimizar el efecto backlash
Evitar el efecto backlash es difícil, pero hay formas de reducir su impacto. Una de ellas es la «negociación centrada en las relaciones».
En concreto, se establece al inicio de la negociación un marco del tipo «por el bien del equipo» o «para contribuir a los resultados de la organización». Al reformular «quiero que me suban el sueldo» como «me gustaría que la retribución refleje los resultados del equipo», la percepción del interlocutor puede cambiar. Esto no es rebajar el propio valor, sino una comunicación estratégica que elige un encuadre más fácil de aceptar para la otra parte.
BATNA: la carta más poderosa en una negociación
BATNA (Best Alternative to a Negotiated Agreement) es la mejor alternativa disponible en caso de que la negociación fracase. Es un concepto propuesto por Roger Fisher y William Ury del Proyecto de Negociación de Harvard, y se considera que influye en la posición negociadora.
Por ejemplo, en una negociación salarial, si se cuenta con una oferta de otra empresa, esa es tu BATNA. Cuanto más fuerte sea tu BATNA, más situaciones habrá en las que no necesites hacer concesiones. Por el contrario, sin BATNA, a veces no queda más remedio que aceptar las condiciones que ofrezca la otra parte. Antes de negociar, confirma tu BATNA y, si es posible, toma acciones para fortalecerla (investigar el mercado laboral, mejorar tus competencias, ampliar tu red de contactos). Aprender de antemano los fundamentos de la negociación salarial es un apoyo para la confianza en la situación real.
Aprovechar el efecto de anclaje a tu favor
El anclaje es el efecto psicológico por el cual la primera cifra presentada influye en las decisiones posteriores. Se considera que, en una negociación, quien presenta primero una cifra tiene ventaja.
En la negociación salarial, una opción es no dejar que la otra parte diga primero la cifra, sino presentar tú misma tu expectativa. No obstante, proponer una cantidad elevada sin fundamento tiende a dañar la confianza. El truco está en fijar una cifra ligeramente por encima de lo razonable, basada en un estudio de mercado. Por ejemplo, si la horquilla de mercado es de 50 000 euros anuales, se presenta un ancla de 55 000 a 60 000 euros, dejando margen para la negociación.
Lo mismo se aplica en situaciones cotidianas. Si en la negociación del plazo de un proyecto quieres decir «necesito tres semanas», comunica: «normalmente se necesitan cuatro semanas, pero si le doy prioridad, puedo hacerlo en tres». Al fijar el ancla inicial más alto, las tres semanas se perciben como «el resultado de una concesión» y se aceptan con mayor facilidad.
Guion concreto para la negociación salarial
Fase de preparación
La preparación influye en el resultado de la negociación. Primero, investiga la horquilla de mercado para el mismo sector y puesto. Recopila información de múltiples fuentes: datos salariales de portales de empleo, encuestas retributivas de asociaciones sectoriales, consultas a conocidos. A continuación, cuantifica tu contribución: «aumenté las ventas un 15 %», «ahorré 20 000 euros anuales en costes», «capté 10 nuevos clientes». Ten preparadas cifras concretas.
En el momento de la negociación
«Durante este último año he logrado un aumento del 15 % en las ventas del proyecto a mi cargo y también he trabajado en la mejora de la productividad del equipo. Según mi investigación de mercado, la horquilla salarial para puestos con experiencia y resultados equivalentes se sitúa entre 55 000 y 60 000 euros. Para seguir contribuyendo al equipo, me gustaría solicitar una revisión de mi retribución». La clave de este guion es la secuencia: logros, datos de mercado, contribución al equipo, presentando la petición no como una exigencia personal, sino como una propuesta racional.
Técnicas de negociación para el día a día
La negociación no se limita al ámbito salarial. El reparto de tareas, la fijación de horarios de reuniones, la distribución de roles en el hogar: las habilidades de negociación son útiles en diversas situaciones cotidianas.
La técnica del «sí, si» consiste en aceptar la petición del otro de forma condicionada. «Acepto esta tarea adicional, pero ¿sería posible ampliar una semana el plazo del proyecto A que tengo actualmente?». En lugar de un simple «sí», añadir una condición facilita gestionar la propia carga de trabajo.
«El poder del silencio» también es una herramienta de negociación. Tras la propuesta del interlocutor, en lugar de responder de inmediato, se deja un silencio de 5 a 10 segundos. A veces, la otra persona intenta llenar el silencio y ofrece mejores condiciones. Para mejorar la capacidad de negociación, una forma es practicar en pequeñas situaciones cotidianas.
Claves de negociación según la edad
A los 20, como la experiencia negociadora es escasa, conviene empezar con negociaciones pequeñas. Pedir un cambio de mesa en un restaurante, negociar una devolución en una compra en línea: practica «expresar lo que quieres» en situaciones de bajo riesgo. A los 30, las negociaciones de ascenso y aumento de sueldo se intensifican. También aumentan las negociaciones sobre las condiciones laborales para conciliar con la crianza. Demostrar con cifras que «se obtienen resultados incluso con jornada reducida» facilita que el mensaje llegue. A partir de los 40, la experiencia y los logros son una de las fortalezas. Conoce tu valor en el mercado y reivindica con seguridad una retribución acorde a tu especialización. Si sientes que tu salario es bajo, merece la pena considerar en paralelo estrategias de carrera más allá de la negociación.
Conclusión: negociar es reivindicar legítimamente tu valor
Negociar no es «ser egoísta», sino reivindicar legítimamente tu valor. Comprender el efecto backlash y abordarlo de forma estratégica, preparar tu BATNA y aprovechar el anclaje. Estas técnicas, una vez adquiridas, resultan útiles no solo en la carrera profesional, sino en diversos ámbitos de la vida. Empieza esta semana poniendo en práctica una sola negociación pequeña.
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