Salud

Las uñas como barómetro de la salud - Señales del cuerpo que se leen en los cambios de las uñas

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Estructura y mecanismo de crecimiento de las uñas

Las uñas son un apéndice de la piel, una estructura formada por la queratinización de proteínas de queratina. El crecimiento de la uña se produce en la matriz ungueal, un tejido situado en la raíz de la uña. Las células de la matriz se dividen y queratinizan, haciendo que la uña crezca aproximadamente 0,1 mm al día y unos 3 mm al mes. Las uñas de las manos crecen más rápido que las de los pies, y las de la mano dominante tienden a crecer más rápido.

La estructura de la uña se compone de la lámina ungueal, el lecho ungueal, la matriz ungueal, la lúnula y la cutícula. La lámina ungueal tiene una estructura de tres capas de queratina superpuestas, con un grosor de aproximadamente 0,5 mm. El color de la uña se debe a que los capilares del lecho ungueal se transparentan, por lo que una uña sana tiene un tono rosado. Los cambios en el color y la forma de las uñas reflejan el estado de la matriz y el lecho ungueal, así como la salud general del organismo, razón por la cual se las denomina «barómetro de la salud».

Lo que indican las líneas verticales y horizontales

Las líneas verticales (estrías longitudinales) son el cambio más común asociado al envejecimiento. Comienzan a aparecer gradualmente a partir de los 25-30 años y se observan en prácticamente todas las personas a partir de los 50. Se deben a la disminución de la uniformidad en la división celular de la matriz con la edad y, en principio, no tienen significado patológico. Sin embargo, si aparece una línea oscura (especialmente negra o marrón) en una sola uña, puede tratarse de un melanoma ungueal y es necesario acudir al dermatólogo.

Las líneas horizontales (líneas de Beau) indican que el crecimiento de la matriz se detuvo o ralentizó temporalmente. Pueden deberse a fiebre alta, infecciones graves, cirugía, estrés intenso o malnutrición. A partir de la posición de la línea se puede calcular aproximadamente cuándo se produjo el problema de salud. Como la uña crece unos 3 mm al mes, si la línea se encuentra a 6 mm de la raíz, se puede estimar que hace unos 2 meses hubo algún tipo de estrés físico. Si aparecen líneas horizontales simultáneamente en varias uñas, debe considerarse la posibilidad de una enfermedad sistémica o un trastorno nutricional.

La verdad sobre los puntos y líneas blancos

Los puntos blancos (leuconiquia puntiforme) son uno de los cambios ungueales más malinterpretados. A veces se dice que son «señal de falta de calcio», pero esto no es médicamente preciso. La mayoría de los puntos blancos se deben a un traumatismo leve en la matriz (golpe, pellizco) que provoca una queratinización incompleta de la lámina ungueal, formando una microcapa de aire.

Sin embargo, si toda la uña se vuelve blanquecina y opaca (uñas de Terry), puede indicar enfermedades graves como cirrosis hepática, insuficiencia renal crónica o insuficiencia cardíaca congestiva. Si la mitad inferior de la uña es blanca y la superior es rosa o marrón (uñas mitad y mitad), se ha descrito su asociación con la enfermedad renal crónica. Si los cambios de color de las uñas persisten, se recomienda realizar un estudio médico interno.

La relación entre las uñas en cuchara y la deficiencia de hierro

Las uñas en cuchara (coiloniquia) son un estado en el que el centro de la uña se hunde y se curva hacia arriba como una cuchara. La causa más frecuente es la anemia ferropénica. El hierro funciona como cofactor de las enzimas necesarias para la síntesis de queratina; cuando falta, la estructura de la uña se debilita y se deforma fácilmente por la presión externa.

Se estima que alrededor del 20% de las mujeres japonesas se encuentran en un estado de deficiencia latente de hierro, y las mujeres con menstruación tienen un riesgo especialmente elevado. Si además de las uñas en cuchara presenta fatiga, dificultad para respirar, palidez o deseo de comer hielo (pagofagia), es importante comprobar el nivel de ferritina (hierro de reserva) mediante un análisis de sangre. Un valor de ferritina inferior a 30 ng/mL se considera deficiencia de hierro. Para más información sobre los síntomas y las medidas frente a la deficiencia de hierro, consulte el artículo sobre la realidad de la deficiencia oculta de hierro.

Enfermedades tiroideas y cambios en las uñas

Las hormonas tiroideas regulan el metabolismo de todo el cuerpo, por lo que las alteraciones de la función tiroidea también afectan a las uñas. En el hipertiroidismo (como la enfermedad de Graves), el crecimiento de las uñas se acelera y estas se vuelven finas y frágiles. Es característica la onicólisis (uñas de Plummer), en la que la uña se despega del lecho ungueal.

En el hipotiroidismo (como la tiroiditis de Hashimoto), el crecimiento de las uñas se ralentiza y estas se vuelven gruesas y quebradizas. La superficie se vuelve áspera y las líneas verticales se hacen más visibles. Si los cambios en las uñas se acompañan de variaciones de peso, fatiga, sensibilidad al frío (o al calor) o caída del cabello, se recomienda realizar un análisis de la función tiroidea. Para una visión general de las enfermedades tiroideas, consulte el artículo sobre enfermedades tiroideas en la mujer.

Métodos de cuidado de las uñas

Los cuidados básicos para mantener unas uñas sanas se basan en tres pilares: hidratación, nutrición y protección. Las uñas y la piel circundante tienden a resecarse, por lo que al aplicar crema de manos conviene extenderla también sobre las uñas y las cutículas. Aplicar aceite para uñas (aceite de jojoba, aceite de almendras, etc.) dos veces al día en la raíz de la uña favorece el aporte de nutrientes a la matriz.

En cuanto a la nutrición, conviene consumir conscientemente proteínas (carne, pescado, huevos, soja) como materia prima de la queratina, hierro (hígado, espinacas, carne roja), zinc (ostras, ternera, frutos secos) y biotina (yema de huevo, hígado, frutos secos). Varios estudios han demostrado que la biotina mejora el grosor y la dureza de las uñas, y se ha informado de que una ingesta de 2,5 mg diarios mejora la fragilidad ungueal en aproximadamente un 25%. La ingesta de agua también influye en la salud de las uñas, así que tenga en cuenta también los métodos correctos de hidratación.

Para no pasar por alto los cambios en las uñas

Los cambios en las uñas son señales silenciosas que emite el cuerpo. En la mayoría de los casos se trata de cambios inofensivos debidos al envejecimiento o a traumatismos leves, pero entre ellos pueden encontrarse señales importantes que sugieren enfermedades sistémicas. Adquiera el hábito de observar todas sus uñas una vez al mes y compruebe si hay cambios en el color, la forma, el grosor o el estado de la superficie. Si detecta algún cambio que le preocupe, no se autodiagnostique y acuda al dermatólogo o al internista.

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