La fuerza de pedir ayuda - El valor de dejar de «hacerlo todo solo»
Por qué no logramos pedir ayuda
Según la investigación del psicólogo social Frank Flynn (Universidad de Columbia), las personas tienden a sobreestimar la dificultad de pedir ayuda a otros y a subestimar la probabilidad de que el otro les ayude. En los experimentos, cuando se pidió un favor a desconocidos, la proporción que accedió fue aproximadamente el doble de lo que se había predicho. Es decir, el miedo a «que me digan que no» es mucho mayor que la realidad.
Detrás de la incapacidad de pedir ayuda hay múltiples factores psicológicos: «No quiero molestar» (especialmente fuerte en la cultura japonesa), «No quiero que me vean como alguien débil» (especialmente en hombres), «Debería hacerlo yo mismo» (perfeccionismo), «No quiero deber favores» (ansiedad por la reciprocidad). Estas creencias obstaculizan el acto de pedir ayuda.
El precio de no pedir ayuda
Agotamiento
Cargar con todo uno solo es uno de los mayores factores de riesgo del agotamiento (burnout). Los 3 elementos del burnout definidos por la OMS (agotamiento emocional, despersonalización y reducción de la realización personal) están todos relacionados con el patrón de comportamiento de «no pedir ayuda».
Debilitamiento de las relaciones
No pedir ayuda puede parecer consideración hacia los demás, pero en realidad debilita las relaciones. La psicóloga Brené Brown afirma que «mostrar vulnerabilidad es la base de las relaciones humanas profundas». Pedir ayuda es también un acto de enviar el mensaje «confío en ti» a la otra persona. (Los libros sobre relaciones humanas permiten profundizar en la comprensión)
Desarrollar la habilidad de pedir ayuda
1. Empezar por cosas pequeñas
Pedir ayuda de repente con un problema grave supone un gran obstáculo. «¿Podrías sujetarme esto?», «¿Podrías indicarme el camino?», «¿Podrías revisar este documento?». Empieza por pequeños favores cotidianos y acumula la experiencia de que «pedí ayuda y no pasó nada malo».
2. Pedir de forma concreta
Del mismo modo que cuando alguien te dice «si necesitas algo, dímelo» no sabes qué pedir, cuando tú pides ayuda, cuanto más concreto seas, más fácil será para el otro responder. «Estoy ocupado, ¿podrías tomar las actas de la reunión de esta semana en mi lugar?», «El domingo de la mudanza, ¿podrías ayudarme solo 2 horas?». Especifica el contenido, el tiempo y el alcance.
3. No negarte a ti mismo si te dicen que no
Que te digan que no cuando pides ayuda no es un rechazo a tu valor como persona. El otro también tiene sus circunstancias. Si te dicen que no, acepta con un «entendido, gracias» y pide a otra persona. Desarrollar la tolerancia al rechazo es parte de la habilidad de pedir ayuda.
4. Expresar gratitud cuando te ayudan
«Gracias», «Me has sido de gran ayuda», «Gracias a ti me siento más aliviado». Al expresar claramente la gratitud, la otra persona siente que «valió la pena ayudar» y aumenta la probabilidad de que te ayude en el futuro. La gratitud es el lubricante que genera un ciclo de ayuda mutua. (Los libros sobre crecimiento personal también son una buena referencia)
Resumen
Pedir ayuda no es debilidad, sino la fortaleza de reconocer tus propios límites y confiar en los demás. Seguir esforzándote solo no es una virtud, sino un atajo hacia el agotamiento. Empieza por cosas pequeñas y desarrolla la habilidad de pedir ayuda. Cuando tú pides ayuda, también facilitas que los demás la pidan.