Filosofía

Cómo encontrar tu ikigai - por qué esta filosofía japonesa atrae al mundo

Este artículo se lee en unos 7 minutos

Qué es el "ikigai"

Ikigai es un concepto propio del japonés que, traducido literalmente, significa "aquello que hace que valga la pena vivir". Es cercano al francés raison d'être (razón de ser), pero el ikigai es más cotidiano y no necesita ser una gran misión. El placer de preparar el café por la mañana, ver crecer a los nietos, esperar a que florezcan las flores del jardín: el ikigai existe también en las pequeñas alegrías.

Okinawa es conocida como una de las regiones más longevas del mundo (Zona Azul), y los investigadores señalan la existencia del "ikigai" como uno de los factores. Se dice que muchos ancianos de Okinawa despiertan cada mañana con un "ikigai del día" claro, lo que contribuye al mantenimiento de su salud física y mental.

Los cuatro elementos del ikigai

Como marco para encontrarlo, es ampliamente conocido el modelo de cuatro círculos que se superponen. Este modelo posee una estructura singular que fusiona la teoría occidental de autorrealización con una filosofía japonesa de la vida cotidiana.

1. Lo que amas (What you love)

Aquello en lo que te sumerges perdiendo la noción del tiempo. Lo que harías aunque no te pagaran. Recordar lo que te apasionaba de niño puede darte pistas. Un matiz importante es que lo que amas no es algo fijo. Cambia con naturalidad según la edad y las experiencias, y no hay nada malo en que ya no disfrutes algo que antes te encantaba.

2. En lo que eres bueno (What you are good at)

Aquello por lo que otros te elogian, lo que haces con naturalidad. No es raro que lo que consideras "obvio" sea en realidad una habilidad escasa. Pregunta a amigos o colegas "cuál crees que es mi fortaleza" y podrías llevarte sorpresas. Las fortalezas y las pasiones a menudo no coinciden, y es importante reconocer cada una por separado.

3. Lo que el mundo necesita (What the world needs)

La sensación de que tus acciones son útiles para alguien. Voluntariado, crianza, mentoría, actividades comunitarias. La escala no importa. En el polo opuesto de sentir que "el mundo seguiría girando sin mí" se encuentra este elemento. Los libros sobre ikigai permiten aprender marcos más detallados. Lo clave aquí es que no se requiere una contribución a escala mundial. Ayudar a un vecino a sacar la basura, escuchar las quejas de un compañero de trabajo: también son formas válidas de "ser necesitado".

4. Aquello por lo que te pueden pagar (What you can be paid for)

La sostenibilidad económica. Solo con lo que amas no puedes vivir, y solo con dinero no te sientes pleno. El equilibrio entre los cuatro elementos es clave. Para los jubilados, este elemento también puede reformularse como la estabilidad de "mi pensión sostiene mi vida".

Donde se superponen los cuatro círculos

Lo que amas y en lo que eres bueno es "pasión"; lo que haces bien y por lo que te pagan es "profesión"; lo que te pagan y el mundo necesita es "vocación"; lo que el mundo necesita y amas es "misión". Y el centro donde se superponen los cuatro es el ikigai, aquello que hace que valga la pena vivir.

Sin embargo, no es necesario que los cuatro se superpongan perfectamente desde el principio. Lo realista es comenzar con la intersección de dos y ampliar gradualmente. La forma de la superposición cambia con las etapas de la vida. Durante la crianza, las transiciones laborales y la jubilación, es natural que el centro de gravedad se desplace.

Un error común: el ikigai es algo que se "encuentra"

Muchas explicaciones sobre el ikigai invitan a "encontrar tu ikigai", pero esta formulación es ligeramente engañosa. El ikigai no es una búsqueda del tesoro donde encuentras el premio una vez y se acaba. Es algo que se cultiva día a día, se cuida y se transforma con el tiempo. No hay razón para sentir ansiedad por "todavía no he encontrado mi ikigai". Si sientes una pequeña alegría en este preciso momento, eso ya es un brote de ikigai.

Prácticas para encontrar tu ikigai

Repetir pequeños experimentos

El ikigai no se encuentra solo pensando. Son eficaces los "pequeños experimentos" de probar todo lo que te interese. Asistir a un curso de cocina, escribir un blog, empezar a tocar un instrumento, participar en voluntariado. Solo al intentarlo descubres "esto no es lo mío" o "esto es fascinante". Incluso cuando el resultado es "fue aburrido", es información valiosa. Por eliminación, la dirección se va acotando.

Usar la experiencia de «flujo» como pista para encontrarlo

El "flujo", propuesto por el psicólogo Csikszentmihalyi, es un estado de inmersión total en una actividad en el que se pierde la noción del tiempo. Observar en qué actividades entras fácilmente en estado de flujo te muestra la dirección de tu ikigai. Los libros sobre la experiencia de flujo también son una buena referencia. El flujo tiende a ocurrir cuando el nivel de habilidad y la dificultad están bien equilibrados. Demasiado fácil y te aburres; demasiado difícil y te angustias. Encontrar ese punto de equilibrio se convierte en una pista clave.

No compares tu ikigai con el de otros

Las redes sociales hacen muy visible a "personas que viven con pasión", y la comparación puede llevar a sentir "yo no tengo ikigai". El ikigai de otros solo tiene sentido dentro del contexto de sus propias vidas. Un ikigai prestado nunca perdura. Dirigir la atención hacia los intereses y alegrías que surgen naturalmente de tu interior puede parecer un rodeo, pero es en realidad el camino más corto.

Conclusión

El ikigai no necesita ser un gran propósito vital. Las pequeñas alegrías cotidianas, la sensación de ser útil a alguien, las actividades en las que te sumerges. La acumulación de todo esto construye una vida en la que sientes que "ha valido la pena vivir". No se trata de encontrarlo, sino de cultivarlo día a día. En lugar de buscar sin cesar la respuesta perfecta, prueba a alargar la mano hacia una sola "cosa que me gustaría probar" hoy.

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