Envejecimiento

Cómo aceptar el envejecimiento con actitud positiva

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El miedo a envejecer es natural, pero ignorarlo perjudica la salud

Más canas, te quedas sin aliento en las escaleras, los nombres no te vienen a la cabeza. Sentir ansiedad o resistencia ante los cambios de la edad es una emoción natural que experimenta casi todo el mundo. Sin embargo, un estudio longitudinal de la profesora Becca Levy de la Universidad de Yale (publicado en 2002, con 660 participantes seguidos durante 23 años) demostró que las personas con una actitud positiva hacia el envejecimiento viven una media de 7,5 años más que quienes tienen una actitud negativa.

Esta diferencia supera con creces el efecto sobre la longevidad del ejercicio físico o de dejar de fumar (entre 1 y 3 años respectivamente). La actitud ante el envejecimiento no es simplemente una «cuestión de mentalidad»: influye en el cuerpo real a través de la secreción de hormonas del estrés, la función inmunitaria y las decisiones sobre conductas saludables.

Por qué nos volvemos negativos ante la edad: la influencia del condicionamiento social

La actitud negativa hacia el envejecimiento no depende solo de la personalidad individual, sino que está fuertemente influida por los mensajes que recibimos de la sociedad. La propia expresión «antienvejecimiento» sitúa la edad como «un enemigo contra el que luchar». Los medios ensalzan la juventud como virtud y retratan la vejez como declive.

Otra investigación de la profesora Levy demostró que la mera exposición inconsciente a estereotipos negativos sobre la edad reduce el rendimiento de las personas mayores en pruebas de memoria (amenaza del estereotipo). Es decir, creer que «con la edad se pierde memoria» funciona como una profecía autocumplida que efectivamente deteriora la memoria.

Cuatro enfoques para cultivar una visión positiva del envejecimiento

1. Dirigir la atención a las «ganancias» de la edad

Envejecer no es solo perder. Según la teoría de «Optimización Selectiva con Compensación (SOC)» del psicólogo Paul Baltes, con la edad las personas concentran sus recursos en las áreas en las que destacan (selección), mejoran sus capacidades en esas áreas (optimización) y compensan las funciones que declinan con medios alternativos (compensación), manteniendo así una adaptación global.

Haz el ejercicio de escribirlo. Elabora una lista de 10 cosas que «no tenías a los 20 años pero sí tienes ahora». Capacidad de juicio, profundidad en las relaciones, estabilidad emocional, conocimientos especializados acumulados, experiencia de haber superado dificultades: siempre hay cosas que se han ganado con la edad.

2. Liberarse del marco de «propio de esta edad»

«Es demasiado tarde para empezar esto a mi edad», «ya no soy joven, mejor no forzar». Estas voces internas son la interiorización de estereotipos sociales. En realidad, la neuroplasticidad cerebral se mantiene durante toda la vida y no existe un límite biológico de edad para aprender nuevas habilidades. Hay personas que empiezan a tocar un instrumento a los 60, se matriculan en la universidad a los 70 o completan un maratón a los 80. (Los libros sobre envejecimiento y psicología permiten profundizar en el tema)

3. Tratar los cambios físicos como «información», no como «enemigos»

Dolor de rodilla, cansancio fácil, pérdida de visión. En lugar de lamentar estos cambios como «declive», recíbelos como «retroalimentación de tu cuerpo». El dolor de rodilla es la señal de que «es momento de cambiar el tipo de ejercicio»; el cansancio fácil indica que «necesitas más tiempo de recuperación». Diseñar estrategias de adaptación al cambio, en lugar de resistirse a él, te permite mantener la sensación de control.

4. Buscar «modelos a seguir» de forma consciente

Observa de forma intencionada a personas mayores que tú y que viven con vitalidad. Pueden ser personas cercanas o figuras que conozcas a través de libros o medios. Exponerse a modelos positivos de envejecimiento funciona como lo contrario de la amenaza del estereotipo (un «estereotipo elevador») y mejora tu propia actitud ante la edad. (Los libros sobre psicología positiva también pueden ser de ayuda)

Conclusión

La actitud ante el envejecimiento no se queda en una «cuestión de mentalidad»: estudios longitudinales demuestran que genera una diferencia media de 7,5 años en la esperanza de vida saludable. Para reescribir conscientemente la visión negativa del envejecimiento inculcada socialmente, son eficaces cuatro enfoques: prestar atención a las ganancias, liberarse del marco de la edad, tratar los cambios físicos como información y buscar modelos positivos. El envejecimiento es inevitable, pero cómo lo percibes es algo que puedes elegir.

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