Convertir tu hogar en un espacio de relajación - Decoración que estimula los cinco sentidos
Por qué tu casa no te permite relajarte
Luz blanca de fluorescentes, la mesa desordenada, el ruido del televisor. Cuando los cinco sentidos reciben estrés de forma inconsciente, la mente no descansa ni estando en casa. Con pequeños ajustes que estimulan los sentidos, tu hogar puede convertirse en un espacio sorprendentemente confortable.
Crear un espacio de relajación a través de los cinco sentidos
1. Cambia la iluminación a tonos cálidos
La luz blanca de los fluorescentes estimula el estado de alerta. Con solo cambiar a iluminación indirecta de tonos cálidos a partir de la tarde, el ambiente de la habitación se transforma radicalmente. Con bombillas LED regulables puedes ajustar la intensidad según la hora del día.
2. Incorpora aromas
Lavanda, ciprés japonés, cítricos. Al introducir un difusor de aromas o incienso con tu fragancia favorita, obtienes un efecto relajante a través del olfato. Como el olfato está directamente conectado con la memoria y las emociones, se crea de forma natural un condicionamiento de «este aroma = momento de relajación». (Los libros sobre interiorismo también son una buena referencia)
3. Coloca objetos de tacto agradable
Cojines mullidos, mantas suaves al tacto, objetos de madera. Cuando la textura de lo que tocas es agradable, te relajas de forma inconsciente. Incluso con artículos económicos, solo con cuidar el tacto aumenta la satisfacción. (Los libros sobre ideas para el hogar ofrecen propuestas concretas)
Cuida el entorno «sonoro»
Un aspecto que suele pasarse por alto al crear un espacio de relajación es el entorno sonoro. El hábito de dejar el televisor encendido estimula el cerebro de forma inconsciente. Con solo apagar el televisor y crear silencio, el ambiente de la habitación cambia por completo. Si el silencio total te incomoda, reproducir sonidos de la naturaleza (lluvia, olas, crepitar de fuego) a volumen bajo aumenta las ondas alfa del cerebro y produce un efecto relajante.
También es importante reducir los ruidos cotidianos. El zumbido de la nevera, el tic-tac del reloj, el sonido que se filtra de la habitación contigua. Estos ruidos crónicos estimulan la secreción de hormonas del estrés aunque no seas consciente de ellos. Las cortinas gruesas, las alfombras y las estanterías tienen efecto absorbente y mejoran el entorno acústico de la habitación.
Crea una «zona libre de dispositivos digitales»
No llevar el smartphone al dormitorio. No poner la tableta en la mesa de comer. Crear al menos un espacio en casa «sin dispositivos digitales» mejora drásticamente la calidad de la relajación.
La luz azul estimula el estado de alerta del cerebro y suprime la secreción de melatonina (hormona del sueño). Numerosos estudios demuestran que con solo dejar de mirar pantallas de smartphone u ordenador 1 hora antes de acostarse, mejora la calidad de la conciliación del sueño. Diseñar el dormitorio como «un espacio solo para dormir» y trasladar la estación de carga al salón puede cambiar la calidad del sueño y el despertar matutino.
Resumen
Iluminación, aroma, tacto. Con solo prestar atención a estos 3 elementos, tu hogar se transforma en un espacio donde puedes relajarte. No hace falta una redecoración a gran escala: la acumulación de pequeños ajustes es lo más eficaz.