Recuperar la libido con alimentación y nutrición - La verdad sobre los «alimentos vigorizantes» con base científica
El mito y la ciencia de los «alimentos vigorizantes»
Desde la antigüedad, diversos alimentos han sido promocionados por sus efectos «vigorizantes». Ostras, chocolate, chile, ginseng. Sin embargo, muchos de ellos carecen de evidencia científica o sus efectos están exagerados. Por otro lado, la investigación endocrinológica ha demostrado claramente que el estado nutricional influye en la función sexual.
La disminución de la libido no tiene una causa única, sino que es el resultado complejo del equilibrio hormonal, el flujo sanguíneo, los neurotransmisores y el estado psicológico. La alimentación influye en todos estos factores, por lo que la mejora nutricional constituye la base para la recuperación de la libido.
Nutrientes respaldados científicamente
Zinc
El zinc es un mineral indispensable para la síntesis de testosterona. Un estudio de la Universidad Estatal de Wayne demostró que al administrar suplementos a hombres con deficiencia de zinc, los niveles de testosterona casi se duplicaron después de 6 meses. La razón por la que las ostras se consideran un «alimento vigorizante» es su excepcional contenido de zinc: aproximadamente 14 mg por 100 g. La carne de res, el hígado de cerdo y los anacardos también son buenas fuentes. La ingesta recomendada para hombres adultos es de 11 mg diarios.
Vitamina D
La vitamina D es un precursor de las hormonas esteroideas y participa en la producción de testosterona. Un estudio austriaco demostró que al administrar suplementos durante un año a hombres con deficiencia de vitamina D, los niveles de testosterona aumentaron aproximadamente un 25%. Se estima que alrededor del 70% de los japoneses tienen deficiencia de vitamina D, por lo que es importante la exposición solar (15 a 20 minutos diarios) y la ingesta alimentaria (salmón, setas, yema de huevo). (Puedes aprender más en libros de nutrición)
Ácidos grasos omega 3
Los ácidos grasos omega 3 mantienen la salud vascular y mejoran el flujo sanguíneo. Dado que la erección es una cuestión de flujo sanguíneo, la salud vascular está directamente relacionada con la función sexual masculina. En las mujeres, la mejora del flujo sanguíneo también puede aumentar el suministro de sangre a los genitales y mejorar la sensibilidad. El pescado azul (caballa, sardina, jurel), las nueces y el aceite de linaza son buenas fuentes.
Hierro
La anemia ferropénica es una causa oculta de la disminución de la libido en las mujeres. En estado de anemia existe una fatiga crónica que no deja energía para la actividad sexual. Las mujeres con menstruación son especialmente propensas a la deficiencia de hierro, y se recomienda la ingesta activa de hígado, carne roja, espinacas y komatsuna.
Hábitos alimentarios que reducen la libido
Consumo excesivo de alcohol
Pequeñas cantidades de alcohol tienen el efecto de desinhibir, pero el consumo crónico excesivo reduce la testosterona y aumenta el riesgo de disfunción eréctil. Se considera que un consumo superior a 14 unidades semanales (equivalente a 7 botellas medianas de cerveza) tiene efectos negativos sobre la función sexual.
Consumo excesivo de alimentos ultraprocesados
Los alimentos ultraprocesados ricos en grasas trans, azúcares refinados y aditivos artificiales promueven la inflamación y deterioran la función vascular. Un estudio de la Universidad de Harvard reportó que los hombres con mayor consumo de alimentos ultraprocesados tenían peor calidad espermática. (Los libros sobre mejora alimentaria también son de referencia)
Bases más allá de la alimentación
La mejora nutricional por sí sola no recupera drásticamente la libido. Son necesarios simultáneamente un sueño suficiente (7 a 9 horas), ejercicio regular (especialmente el entrenamiento de fuerza eleva la testosterona) y la gestión del estrés. La alimentación es solo la base; la esencia de la recuperación de la libido es mejorar la calidad de vida en su conjunto.
Resumen
No existe un alimento mágico que «dé energía sexual con solo comerlo». Sin embargo, consumiendo conscientemente zinc, vitamina D, ácidos grasos omega 3 y hierro, y reduciendo el consumo excesivo de alcohol y alimentos ultraprocesados, es posible establecer la base de la función sexual. La mejora de la alimentación es una inversión que potencia no solo la libido, sino la salud de todo el cuerpo.