Salud

Recuperar la libido con alimentación y nutrición - La verdad sobre los «alimentos vigorizantes» con base científica

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El mito y la ciencia de los «alimentos vigorizantes»

Desde la antigüedad, diversos alimentos han sido promocionados por sus efectos «vigorizantes». Ostras, chocolate, chile, ginseng coreano. Sin embargo, algunos tienen una evidencia científica limitada o efectos exagerados. Por otro lado, la investigación endocrinológica ha descrito que el estado nutricional influye en la función sexual.

La disminución de la libido no tiene una causa única, sino que es el resultado complejo del equilibrio hormonal, el flujo sanguíneo, los neurotransmisores y el estado psicológico. La alimentación influye en estos factores, por lo que la mejora nutricional es una de las bases para la recuperación de la libido.

Nutrientes respaldados científicamente

Zinc

El zinc es un mineral que interviene en la síntesis de testosterona. En un estudio en hombres mayores con una ligera deficiencia de zinc que lo recibieron durante seis meses, la testosterona sérica aumentó (Prasad et al., 1996). Una de las razones por las que las ostras se consideran un «alimento vigorizante» es su alto contenido de zinc. La carne de res, el hígado de cerdo y los anacardos también son buenas fuentes. La ingesta recomendada se fija según la edad y el sexo. Sin embargo, un consumo excesivo puede inhibir la absorción de cobre, por lo que es seguro obtener el zinc a través de la alimentación.

Vitamina D

La vitamina D es un precursor de las hormonas esteroideas y participa en la producción de testosterona. En un ensayo de un año en hombres con deficiencia de vitamina D que seguían un programa de pérdida de peso, la suplementación aumentó la testosterona total en aproximadamente un 25% (Pilz et al., 2011). Algunas personas presentan niveles insuficientes de vitamina D, y la exposición solar (15 a 20 minutos diarios) y la ingesta alimentaria (salmón, setas, yema de huevo) ayudan a cubrirlos.

Ácidos grasos omega 3

Los ácidos grasos omega 3 intervienen en la salud vascular y el flujo sanguíneo. Dado que la erección es una cuestión de flujo sanguíneo, la salud vascular está relacionada con la función sexual masculina. En las mujeres, la mejora del flujo sanguíneo también puede aumentar la sensibilidad. El pescado azul (caballa, sardina, jurel), las nueces y el aceite de linaza son buenas fuentes. Si cocinar resulta demasiado laborioso, tener latas de caballa a mano es una opción.

Hierro

La anemia ferropénica se relaciona con la disminución de la libido en las mujeres. En estado de anemia existe una fatiga crónica que deja poca energía para la actividad sexual. Las mujeres con menstruación son propensas a la deficiencia de hierro, y tomarlo de hígado, carne roja, espinacas y komatsuna es una opción. Combinar el hierro con vitamina C potencia la absorción.

Errores frecuentes y trampas comunes

El mito de que «la maca lo cura todo»

La maca es una planta originaria de Perú que a veces se comercializa como un «Viagra natural». Sin embargo, la evidencia científica de que la maca eleve la testosterona es limitada. Algunos estudios han reportado mejoras subjetivas de la libido, pero al no ir acompañadas de cambios hormonales, resulta difícil distinguirlas del efecto placebo. Prioriza cubrir las necesidades nutricionales básicas antes de gastar en suplementos costosos.

Expectativas excesivas en un solo alimento

Afirmar que «comiendo este alimento se recupera la libido» es publicidad exagerada. Es cierto que la nutrición influye en la libido, pero no se trata de la magia de un alimento concreto, sino de la calidad del patrón alimentario global. Hay estudios que han asociado la dieta mediterránea, centrada en verduras, pescado, frutos secos y aceite de oliva, con un mejor mantenimiento de la función sexual.

Hábitos alimentarios que reducen la libido

Consumo excesivo de alcohol

Pequeñas cantidades de alcohol tienen el efecto de desinhibir, pero se considera que el consumo crónico excesivo reduce la testosterona y aumenta el riesgo de disfunción eréctil. Cuanto mayor es el consumo de alcohol, más preocupan sus efectos sobre la función sexual.

Consumo excesivo de alimentos ultraprocesados

Los alimentos ultraprocesados ricos en grasas trans, azúcares refinados y aditivos artificiales se considera que promueven la inflamación y deterioran la función vascular. Algunas investigaciones han encontrado que los hombres con mayor consumo de alimentos ultraprocesados tienden a tener peor calidad espermática.

Restricción alimentaria extrema

Si se restringe severamente la ingesta calórica por una dieta, el cuerpo puede dejar en segundo plano las funciones que no son esenciales para la supervivencia. La función reproductiva es una de ellas, y un estado prolongado de ingesta baja reduce la secreción hormonal. Aunque sea necesario perder peso, no descender por debajo del metabolismo basal es una referencia para mantener la libido.

Bases más allá de la alimentación

La mejora nutricional por sí sola puede no bastar para recuperar la libido. También intervienen un sueño suficiente (7 a 9 horas), ejercicio regular (se considera que el entrenamiento de fuerza eleva la testosterona) y la gestión del estrés. La alimentación es la base; mejorar la calidad de vida en su conjunto también ayuda a recuperar la libido. Si la disminución de la libido persiste durante varios meses, conviene considerar un análisis de sangre en urología o ginecología.

Resumen

No existe un alimento mágico que «dé energía sexual con solo comerlo». Sin embargo, consumiendo conscientemente zinc, vitamina D, ácidos grasos omega 3 y hierro, y reduciendo el consumo excesivo de alcohol y alimentos ultraprocesados, es posible establecer la base de la función sexual. La mejora de la alimentación ayuda no solo a la libido, sino a la salud de todo el cuerpo.

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