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Nostalgia del hogar

Intensa sensación de soledad y anhelo de volver que se experimenta al alejarse de los lugares y personas familiares. Muchas personas la viven ante cambios de entorno como el inicio de los estudios universitarios, un nuevo empleo, un traslado laboral o una estancia en el extranjero.

Qué es la nostalgia del hogar

La nostalgia del hogar es esa sensación opresiva de soledad y ese intenso deseo de «volver a casa» que se experimenta al alejarse de los lugares donde uno se siente seguro y de las personas queridas. Al empezar a vivir solo por los estudios, al mudarse a una ciudad desconocida por un traslado laboral, al llegar a un país extranjero para estudiar. Junto con la ilusión por lo nuevo, irrumpe la sensación de pérdida de la vida cotidiana que se conocía. La nostalgia del hogar no es exclusiva de los niños; cualquier adulto puede experimentarla de forma natural cuando su entorno cambia drásticamente.

La esencia de la nostalgia del hogar va más allá de simplemente «echar de menos la casa». Es una reacción ante la pérdida simultánea del entorno que sostenía la propia identidad: familia, amigos, comunidad, cultura, rutinas diarias. En el nuevo entorno es necesario reconstruir desde cero «quién soy», y durante ese proceso surgen emociones complejas que mezclan ansiedad, soledad e impotencia. También puede ir acompañada de síntomas físicos como pérdida de apetito, alteraciones del sueño y dificultad para concentrarse.

Quiénes son más propensos a la nostalgia del hogar

La intensidad de la nostalgia del hogar varía entre personas. Quienes se separan del hogar por primera vez, quienes no eligieron el cambio de entorno (traslado laboral, mudanza por circunstancias familiares, etc.) y quienes tienen un alto grado de dependencia de determinadas relaciones tienden a experimentarla con mayor fuerza. Además, cuando las expectativas sobre el nuevo entorno eran irrealistamente altas, la decepción ante la brecha con la realidad puede agravar la nostalgia. Por el contrario, quienes cuentan con experiencias previas de adaptación a cambios de entorno o quienes logran establecer relaciones sociales rápidamente en el nuevo lugar tienden a adaptarse con relativa rapidez.

Cómo superar la nostalgia del hogar

La estrategia más importante frente a la nostalgia del hogar es saber que «esta emoción se atenuará con el tiempo». En la mayoría de los casos, alcanza su punto máximo entre unas semanas y unos meses después del cambio de entorno, y se va aliviando a medida que uno se familiariza con el nuevo lugar. Lo que facilita este proceso es crear un «espacio propio» en el nuevo entorno: encontrar una cafetería favorita, pasear por el barrio para orientarse, unirse a una comunidad relacionada con alguna afición. La acumulación de pequeñas sensaciones de «esto no está tan mal» va transformando el nuevo entorno en «mi lugar». El contacto con la familia y los amigos del lugar de origen es un apoyo emocional, pero si es demasiado frecuente puede retrasar la adaptación al nuevo entorno, por lo que conviene buscar un equilibrio.

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