Alergias alimentarias que aparecen en la edad adulta - Causas, identificación y tratamiento
Las alergias alimentarias en adultos van en aumento
Aunque la alergia alimentaria se asocia con la infancia, las alergias de aparición en la edad adulta muestran una tendencia creciente en los últimos años. Según un estudio a gran escala en Estados Unidos, aproximadamente el 45% de los adultos con alergias alimentarias las desarrollaron por primera vez después de los 18 años. En Japón, se estima que entre el 1% y el 2% de los adultos padecen alergias alimentarias, siendo los mariscos, el trigo, las frutas y el pescado los principales alimentos causantes.
La experiencia de «desarrollar de repente una alergia a algo que siempre se ha comido sin problemas» supone un gran impacto para la persona afectada. Comprender por qué aparecen en la edad adulta y su mecanismo es el primer paso para una gestión adecuada.
Por qué aparecen en la edad adulta
Ruptura de la tolerancia inmunológica
Normalmente, el sistema inmunitario reconoce los alimentos como «inofensivos» y no los ataca (tolerancia inmunológica). Sin embargo, cuando esta tolerancia se rompe por daños en la barrera intestinal, alteraciones de la microbiota, estrés crónico o infecciones, se producen anticuerpos IgE contra alimentos que antes se consumían sin problemas, desencadenando reacciones alérgicas.
Reacciones cruzadas (síndrome de alergia oral)
El «síndrome de alergia oral (SAO)», en el que personas con alergia al polen sienten picor en la boca al comer ciertas frutas o verduras, es el patrón más frecuente de alergia alimentaria en adultos. Dado que las proteínas del polen y las de las frutas tienen estructuras similares, el sistema inmunitario las confunde (reacción cruzada). Se conocen combinaciones como polen de abedul con manzana y melocotón, polen de cedro con tomate, y polen de ambrosía con melón y sandía. El control de la alergia al polen también contribuye a prevenir alergias alimentarias.
Anafilaxia inducida por ejercicio
Tras ingerir determinados alimentos y hacer ejercicio, puede producirse anafilaxia (una reacción alérgica sistémica grave). Como no aparecen síntomas solo con el alimento o solo con el ejercicio, identificar la causa es difícil. El trigo y los mariscos son los alimentos causantes más frecuentes, y la reacción se produce al hacer ejercicio dentro de las 2 horas posteriores a la ingesta.
Diferencias entre reacciones inmediatas y tardías
Alergia inmediata (dependiente de IgE)
Los síntomas aparecen entre minutos y 2 horas después de ingerir el alimento causante. Son típicos la urticaria, el picor e hinchazón en la boca, los vómitos, la diarrea, la dificultad respiratoria y la caída de la tensión arterial (anafilaxia). Se produce porque los anticuerpos IgE activan los mastocitos, liberando sustancias químicas como la histamina.
Alergia tardía (no dependiente de IgE)
Los síntomas aparecen entre 6 y 72 horas después de la ingesta, lo que dificulta identificar el alimento causante. Los síntomas principales son dolor abdominal, diarrea, hinchazón, fatiga, dolor de cabeza, dolor articular y eccema cutáneo; no son tan dramáticos como los inmediatos pero persisten de forma crónica. Se cree que intervienen anticuerpos IgG y células T, aunque el mecanismo no está completamente esclarecido.
Cómo distinguir la alergia alimentaria de la intolerancia alimentaria
La intolerancia alimentaria, a diferencia de la alergia, no implica al sistema inmunitario. Incluye la intolerancia a la lactosa (déficit de la enzima lactasa), la intolerancia a la histamina (déficit de la enzima DAO) y la intolerancia a los FODMAP (mala digestión de carbohidratos fermentables de cadena corta).
El punto clave para distinguirlas es que la intolerancia depende de la cantidad ingerida (pequeñas cantidades no causan síntomas), mientras que la alergia puede reaccionar incluso con cantidades mínimas. Además, la intolerancia se centra en síntomas digestivos y normalmente no cursa con urticaria ni dificultad respiratoria. La mejora del entorno intestinal puede ayudar a aliviar los síntomas de intolerancia.
Tipos de pruebas alérgicas y sus limitaciones
Análisis de sangre (IgE específica)
Mide la cantidad de anticuerpos IgE contra un alimento concreto. Puede dar positivo sin que aparezcan síntomas reales (falso positivo), por lo que no se debe decidir la eliminación de un alimento basándose solo en el resultado. Tiene alta sensibilidad pero baja especificidad.
Prueba cutánea (prick test)
Se aplica una gota del extracto del alimento sobre la piel y se pincha ligeramente con una aguja para observar la reacción. El resultado se obtiene en 15-20 minutos. Tiene mayor especificidad que el análisis de sangre, pero no es fiable si se están tomando antihistamínicos.
Prueba de provocación oral
Es el estándar de oro para el diagnóstico definitivo de alergia. En un centro médico se ingiere gradualmente el alimento sospechoso en pequeñas cantidades mientras se observa la aparición de síntomas. Dado el riesgo de anafilaxia, siempre debe realizarse bajo supervisión médica.
Nota sobre las pruebas de IgG
Aunque se ofrecen pruebas de anticuerpos IgG como diagnóstico de alergia tardía en el sector privado, tanto la Sociedad Japonesa de Alergología como la Academia Americana de Alergia han declarado claramente que «las pruebas de IgG no deben usarse para diagnosticar alergias alimentarias». Los anticuerpos IgG se producen de forma normal en cualquier persona que consume alimentos y no son un indicador de alergia.
Gestión dietética tras el diagnóstico
Identificación y eliminación del alimento causante
Primero se lleva un diario alimentario registrando la relación entre síntomas y alimentos consumidos. Se realiza una dieta de eliminación de 2 a 4 semanas (eliminando completamente los alimentos sospechosos) para comprobar si los síntomas mejoran. Si mejoran, se reintroducen los alimentos uno a uno para identificar el causante. Este proceso debe realizarse siempre bajo la supervisión de un médico o dietista.
Asegurar alimentos sustitutivos
Eliminar un alimento concreto conlleva el riesgo de desequilibrio nutricional. Si se elimina el trigo, se sustituye por harina de arroz o de alforfón; si se eliminan los lácteos, se complementa el calcio con bebida de soja o de avena. Si la dieta de eliminación se prolonga, se deben realizar análisis de sangre periódicos para controlar el estado nutricional.
Respuesta de emergencia: prepararse para la anafilaxia
La anafilaxia es una emergencia que pone en peligro la vida. Urticaria generalizada, dificultad respiratoria, caída de la tensión arterial y alteración de la conciencia progresan rápidamente. Las personas que han sufrido anafilaxia previamente deben llevar siempre un autoinyector de adrenalina (EpiPen). Se inyecta en la cara externa del muslo y se llama inmediatamente a urgencias. Es importante informar a las personas del entorno sobre la alergia y el uso del autoinyector.
Consideraciones por grupo de edad
20-30 años
Es frecuente que el síndrome de alergia oral comience tras la aparición de la alergia al polen. El tratamiento de la alergia al polen (como la inmunoterapia sublingual) puede contribuir a reducir las reacciones cruzadas. Esta generación, que come mucho fuera de casa o en tiendas de conveniencia, debe acostumbrarse a revisar el etiquetado de los alimentos. Puedes adquirir conocimientos correctos con libros sobre alergias (Amazon).
40-50 años
Es una franja de edad en la que el estrés y el deterioro del entorno intestinal actúan fácilmente como desencadenantes. Aumentan los casos de nuevas alergias a mariscos y pescado. También se eleva el riesgo de anafilaxia inducida por ejercicio, por lo que se debe evitar el ejercicio intenso inmediatamente después de comer.
60 años en adelante
Es importante diferenciar de las alergias a medicamentos. Cuando se toman múltiples fármacos, los síntomas de alergia alimentaria y de alergia medicamentosa pueden solaparse. Ante nuevos síntomas, se debe informar al médico tanto de la dieta como de la medicación. Las personas con dermatitis atópica tienen una mayor tasa de comorbilidad con alergias alimentarias, por lo que cuando empeoran los síntomas cutáneos conviene comprobar también la relación con la dieta. Los libros sobre alergias alimentarias (Amazon) también son una buena referencia.