Creatividad

Cómo encontrar tu estilo creativo propio

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El sufrimiento de no saber qué es «ser uno mismo»

Cuando miras las obras de tus artistas favoritos, ves una personalidad clara. Pero al revisar tus propias obras, solo parecen imitaciones de alguien más. La angustia de no encontrar «tu propio estilo» o «tu propia voz» es un sufrimiento por el que pasan la mayoría de quienes continúan creando.

Este sufrimiento es especialmente doloroso porque detrás hay una creencia: «si no hay originalidad, no hay valor». Sin embargo, la «identidad propia» en la creación no es algo que se descubre de repente un día. Es algo que se cristaliza poco a poco a través de un largo proceso de búsqueda y experimentación.

La imitación es el punto de partida de la creación

Desde la perspectiva de la psicología del desarrollo, la imitación es el mecanismo más básico del aprendizaje. Los bebés adquieren habilidades sociales imitando las expresiones de sus padres, y el lenguaje también se adquiere mediante la imitación. En la creación, la imitación es igualmente un proceso legítimo e indispensable para adquirir técnica.

Los músicos pulen su técnica interpretando obras de sus predecesores, los pintores aprenden composición y color copiando obras maestras, y los escritores fortalecen su escritura imitando el estilo de sus autores favoritos. Las primeras obras de Picasso eran pinturas realistas clásicas, y los primeros Beatles hacían versiones de Chuck Berry y Little Richard.

El problema no es la imitación en sí, sino la ansiedad de «quedarse estancado en la fase de imitación». Sin embargo, esta ansiedad es innecesaria. Porque en el proceso de aprender de múltiples fuentes de influencia, tu «combinación» única surge de forma natural.

La «teoría combinatoria» de la creatividad

La científica cognitiva Margaret Boden clasificó la creatividad en tres tipos: creatividad exploratoria (nuevas combinaciones dentro de un marco existente), creatividad transformacional (cambiar el marco mismo) y creatividad combinatoria (unir ideas de diferentes campos).

La «personalidad» de muchos creadores nace del tercer tipo, la creatividad combinatoria. Los múltiples artistas que te han influido, tus experiencias vitales, tus valores, la cultura en la que creciste. La combinación de estos elementos es única en el mundo para ti. Aunque dos personas hayan sido influidas por los mismos cinco artistas, la combinación y la proporción de esos cinco serán diferentes, y al pasar por el filtro de la experiencia personal, surgen expresiones completamente distintas.

Es decir, la «identidad propia» no se crea de la nada, sino que aparece como resultado de pasar diversas influencias por el filtro de uno mismo. Puedes profundizar con libros sobre creatividad.

Proceso práctico para encontrar tu propia voz

1. Diversificar conscientemente las fuentes de influencia

Si solo consultas artistas del mismo género y estilo, es difícil salir del terreno de la imitación. Expónte conscientemente a obras de géneros, épocas y culturas diferentes. Si eres pintor, escucha música; si eres escritor, observa arquitectura; si eres músico, aprende cocina. Los estímulos de otros campos añaden ángulos inesperados a tu expresión.

2. Verbalizar lo que te «gusta» y lo que «no te gusta»

Cuando ves la obra de otra persona, verbaliza de forma concreta la sensación de «me gusta» o «no me gusta». «Me gusta este uso del color», «este ritmo me resulta agradable», «esta estructura me parece aburrida». Al acumular patrones de preferencia, emerge la estética que persigues inconscientemente. Ese es el contorno de tu «voz».

3. Establecer restricciones y experimentar

La libertad infinita, paradójicamente, inhibe la creatividad. «Pintar solo con 3 colores», «escribir en menos de 500 palabras», «componer con un solo acorde». Al establecer restricciones, dentro de ellas nacen soluciones creativas propias. Las restricciones son un catalizador que saca a relucir la personalidad.

4. Producir en cantidad y observar patrones

En lugar de buscar la perfección en una sola obra, produce muchas. Cuando acumules 30, 50 obras, habrá temas, colores, ritmos y estructuras que aparecen repetidamente. Esa es tu tendencia natural y el núcleo de tu «identidad propia».

5. Darte permiso para ser «malo»

En el proceso de explorar tu estilo, inevitablemente surgirán obras fallidas. Al intentar alejarte de la imitación, pueden salir obras a medio hacer. Permítete pasar por esta «época de torpeza». La curva de crecimiento no es lineal: es normal que incluya retrocesos temporales.

La «identidad propia» no es fija

Un reconocimiento importante: el estilo creativo no se fija una vez que lo encuentras. Los seres humanos cambian continuamente, y los valores y la sensibilidad de hace diez años son diferentes a los de ahora. Que el estilo cambie no es «incoherencia», sino «crecimiento».

Encontrar tu propia voz no es llegar a un destino, sino continuar el viaje en sí. Los libros sobre pensamiento artístico también son una buena referencia.

Puntos clave de este artículo

Tu estilo creativo propio no aparece de repente un día, sino que se cristaliza en el proceso de pasar diversas influencias por el filtro de ti mismo. La imitación es un proceso legítimo de aprendizaje y no hay que avergonzarse de ella. A través de la diversificación de influencias, la verbalización de preferencias, la experimentación con restricciones y el descubrimiento de patrones mediante la producción masiva, tu «combinación» única emerge de forma natural. Y ese estilo no se fija, sino que continúa cambiando contigo.

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