Preocupación por el olor corporal y el mal aliento - El miedo a «oler mal»
La preocupación por el olor es difícil de compartir con nadie
La preocupación por el olor corporal o el mal aliento es demasiado delicada para comentarla con alguien. La ansiedad de «quizá huelo mal» lleva a mantener distancia con los demás, evitar espacios cerrados o no abrir la boca en público, limitando enormemente la vida social.
Tres pasos para abordar el olor corporal y el mal aliento
1. Verificar de forma objetiva
En primer lugar, comprueba objetivamente si realmente existe un olor. Pregunta con sinceridad a un familiar o pareja de confianza, o acude a una consulta de halitosis o a dermatología. Muchas veces lo que uno percibe como un olor fuerte resulta imperceptible para los demás.
2. Actuar según la causa
Olor corporal: la hiperhidrosis axilar (bromhidrosis) puede tratarse en dermatología. Existen opciones como antitranspirantes, inyecciones de toxina botulínica o cirugía. Mal aliento: aproximadamente el 90 % de las causas se encuentran en la cavidad oral. Enfermedad periodontal, saburra lingual, caries. El tratamiento dental y el uso de un limpiador lingual son la base. (Los libros sobre olor corporal y halitosis también pueden ser de ayuda)
3. Considerar la posibilidad de «olfactory reference syndrome»
Si objetivamente no existe olor pero la persona está convencida de que «huele mal», podría tratarse de un síndrome de referencia olfativa (miedo al propio olor). Es una variante del trastorno de ansiedad social y responde al tratamiento psiquiátrico o psicológico. (En libros sobre trastornos de ansiedad se puede obtener información concreta sobre tratamientos)
El síndrome de referencia olfativa: un trastorno psicológico
El estado en el que, a pesar de no existir olor corporal real, la persona está convencida de que «huele mal» se denomina síndrome de referencia olfativa. Se clasifica como una variante del trastorno obsesivo-compulsivo o del trastorno de ansiedad social, y el sufrimiento de quien lo padece es profundo. Ducharse varias veces al día, usar cantidades excesivas de desodorante, mantener una distancia extrema con los demás: si estos comportamientos limitan significativamente la vida cotidiana, conviene consultar con un especialista en salud mental.
La característica de este síndrome es que, aunque las personas del entorno digan «no hueles», el afectado no puede creerlo. Interpreta que «solo lo dicen por educación» o «seguro que en realidad piensan que huelo». Esta distorsión cognitiva puede mejorar con terapia cognitivo-conductual (TCC), un proceso en el que se examina objetivamente la creencia de «huelo mal» y se corrige hacia una percepción basada en la realidad.
Conocer la «verdadera causa» del olor corporal
La causa principal del olor corporal no es el sudor en sí, sino las sustancias que se generan cuando las bacterias comensales de la piel descomponen el sudor y el sebo. Es decir, sudar no es el problema; lo que genera olor es que el sudor permanezca largo tiempo sobre la piel.
El olor asociado al envejecimiento (nonenal) se produce por la oxidación de ácidos grasos que aumentan a partir de los 40 años. El «olor de mediana edad» se debe al diacetilo, que se genera en la zona de la nuca entre los 30 y los 40 años. La bromhidrosis axilar se produce cuando las bacterias descomponen el sudor secretado por las glándulas apocrinas. Como las causas son distintas, las soluciones también lo son; identificar «de qué olor se trata» es el primer paso para una estrategia eficaz. También es posible someterse a un análisis del olor corporal en dermatología.
Resumen
La preocupación por el olor corporal y el mal aliento puede abordarse mediante verificación objetiva, tratamiento según la causa y valoración de un posible síndrome de referencia olfativa. No lo sufras a solas: consulta con un profesional.