Salud

Dolor y cansancio en todo el cuerpo - Comprender y afrontar la fibromialgia y el dolor crónico

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Qué es la fibromialgia

La fibromialgia (Fibromyalgia: FM) es una enfermedad de dolor crónico cuyo síntoma principal es el dolor generalizado y la fatiga. Se estima que su prevalencia en Japón es de aproximadamente el 1,7-2,1%, y alrededor del 80% de los pacientes son mujeres. Es más frecuente entre los 30 y 50 años, pero puede aparecer a cualquier edad. A menudo no se encuentran anomalías claras en las pruebas, por lo que es una enfermedad que se malinterpreta fácilmente como «imaginación» o «pereza».

Los síntomas principales son: dolor persistente generalizado (más de 3 meses), fatiga extrema, trastornos del sueño (incapacidad para dormir profundamente), deterioro cognitivo (fibroniebla: falta de concentración, olvidos), cefaleas, síndrome del intestino irritable y síntomas depresivos. La intensidad del dolor varía según el día y se ve influida por el clima, el estrés, el nivel de actividad y la calidad del sueño.

Sensibilización central: por qué duele todo el cuerpo

El mecanismo central de la fibromialgia es la «sensibilización central» (central sensitization). Normalmente, las señales de dolor se transmiten desde los nociceptores periféricos a través de la médula espinal hasta el cerebro, pero en la fibromialgia el sistema de procesamiento del dolor en el cerebro y la médula espinal está hipersensibilizado. Estímulos leves que normalmente no se percibirían como dolor (tocar, presionar) se reconocen como dolor (alodinia).

Los estudios de neuroimagen muestran que el cerebro de los pacientes con fibromialgia se activa de forma más amplia e intensa ante estímulos dolorosos que el de personas sanas. También se ha confirmado una disminución de la función del sistema inhibitorio descendente del dolor (el sistema que suprime el dolor desde el cerebro hacia la médula espinal). Se han reportado anomalías en el metabolismo de la serotonina y la noradrenalina, así como elevación de la concentración de sustancia P (neurotransmisor del dolor) en el líquido cefalorraquídeo.

Criterios diagnósticos y proceso de consulta

El diagnóstico de la fibromialgia se basa en los criterios revisados de 2010/2011 del Colegio Americano de Reumatología (ACR). Se evalúa combinando el Índice de Dolor Generalizado (WPI: en cuántas de 19 áreas hay dolor) y la Escala de Gravedad de Síntomas (SS: grado de fatiga, malestar al despertar y síntomas cognitivos). Se diagnostica con WPI ≧ 7 y SS ≧ 5, o WPI 4-6 y SS ≧ 9.

Es importante descartar otras enfermedades. La artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico, el hipotiroidismo, la deficiencia de vitamina D y la esclerosis múltiple presentan síntomas similares, por lo que se descartan mediante análisis de sangre (marcadores inflamatorios, autoanticuerpos, función tiroidea, vitamina D). Las especialidades adecuadas para la consulta son reumatología, clínica del dolor o medicina psicosomática.

Opciones de farmacoterapia

Los fármacos aprobados para la fibromialgia son tres: pregabalina (Lyrica), duloxetina (Cymbalta) y milnaciprán (Savella). La pregabalina suprime la hiperexcitabilidad neuronal y es eficaz tanto para el dolor como para los trastornos del sueño. La duloxetina y el milnaciprán son IRSN (inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina) que refuerzan el sistema inhibitorio descendente del dolor.

Con estos fármacos, aproximadamente el 30-50% de los pacientes obtienen una reducción del dolor del 30% o más. Es raro que el dolor desaparezca por completo, pero el objetivo es mejorar la funcionalidad en la vida diaria. La dosis se ajusta en función de los efectos secundarios (somnolencia, mareos, aumento de peso, náuseas). Los analgésicos convencionales (AINE) y los opioides son prácticamente ineficaces para la fibromialgia y no se recomiendan.

Ejercicio terapéutico: la importancia de moverse aunque duela

El ejercicio es la terapia no farmacológica con mayor evidencia para la fibromialgia. Aunque pueda parecer contradictorio «hacer ejercicio con dolor», el ejercicio adecuado reduce la sensibilización central y promueve la secreción de opioides endógenos (sustancias analgésicas del propio cuerpo). Los metaanálisis demuestran que el ejercicio aeróbico mejora el dolor, la fatiga y la calidad de vida.

Se debe comenzar con una intensidad extremadamente baja. Empieza con 5 minutos de caminata o marcha acuática y aumenta 1-2 minutos por semana. La cantidad adecuada de ejercicio es aquella que «no empeora el dolor al día siguiente». El ejercicio acuático (aquagym) es especialmente recomendado para pacientes con fibromialgia, ya que la flotabilidad reduce la carga articular. También se ha reportado que el yoga y el tai chi son efectivos tanto para el dolor como para los síntomas psicológicos. Para más información sobre cómo afrontar el dolor crónico, consulta también vivir con dolor crónico.

Terapia cognitivo-conductual y manejo del dolor

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es un enfoque que reduce la experiencia del dolor modificando los pensamientos y patrones de comportamiento ante el dolor. Sustituye el pensamiento catastrofista «no puedo hacer nada porque tengo dolor» por el pensamiento adaptativo «aunque tenga dolor, con ingenio puedo hacer cosas».

El pacing (distribución del ritmo de actividad) es la habilidad más importante en el manejo diario de la fibromialgia. Se evita el «ciclo de auge y caída» en el que esforzarse demasiado en los días buenos empeora el dolor en los días siguientes, manteniendo un nivel de actividad constante cada día. Se alternan planificadamente actividad y descanso para no agotar las «reservas» de energía. Para la fatiga que no se alivia con el descanso, consulta también fatiga que el descanso no alivia.

Mejora del sueño y ajuste del entorno

Aproximadamente el 75% de los pacientes con fibromialgia tienen trastornos del sueño. Cuando el sueño profundo (fases 3-4 del sueño no REM) se ve alterado, la función reparadora del cuerpo disminuye y el umbral del dolor baja aún más, creando un círculo vicioso. Mejorar la calidad del sueño se traduce directamente en una reducción del dolor.

Como bases de la higiene del sueño, se recomienda acostarse y levantarse a la misma hora cada día, evitar la cafeína y el alcohol antes de dormir, mantener el dormitorio oscuro y fresco, y no mirar pantallas durante la hora previa a acostarse. La elección del colchón también es importante: los colchones de distribución de presión (viscoelásticos o de alta resiliencia) reducen la carga sobre los puntos dolorosos.

Consejos para la vida diaria y apoyo social

Vivir con fibromialgia requiere adaptaciones en todos los aspectos de la vida cotidiana. Las tareas domésticas no deben hacerse todas de una vez, sino dividirse en partes con descansos intermedios. Se deben evitar cargar objetos pesados, mantener la misma postura durante mucho tiempo y permanecer en ambientes fríos, ya que empeoran el dolor.

En el trabajo, se recomienda consultar con el supervisor o el médico laboral sobre el ajuste de la altura del escritorio, los cambios posturales regulares y la flexibilidad horaria. La fibromialgia puede ser reconocida como discapacidad en algunos casos, y según la gravedad de los síntomas, es posible solicitar una pensión por discapacidad. Participar en asociaciones de pacientes o comunidades en línea permite intercambiar información y obtener apoyo emocional de personas con la misma enfermedad. Para comprender cómo el estrés crónico amplifica el dolor, consulta también los efectos del estrés crónico en el cuerpo.

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