Comunicación

Comunicación asertiva en la práctica - Cómo expresarte respetando al otro

Este artículo se lee en unos 5 minutos

Qué es la asertividad: los 3 estilos de comunicación

Los estilos de comunicación se clasifican en tres grandes categorías: el «pasivo», que reprime las propias necesidades para adaptarse al otro; el «agresivo», que impone lo propio sometiendo al otro; y el «asertivo», que respeta tanto a uno mismo como al interlocutor.

En Japón, la cultura de «leer el ambiente» está muy arraigada y se tiende al estilo pasivo. Sin embargo, aguantar continuamente acumula frustración y puede desembocar en una explosión agresiva repentina. La asertividad es una forma de comunicación equilibrada que se sitúa entre ambos extremos.

Por qué no puedes expresar tu opinión: el trasfondo psicológico

Detrás de la incapacidad para opinar suele haber el miedo a «caer mal» o a «crear conflicto». Experiencias de la infancia como escuchar repetidamente «sé buen niño» o haber sido rechazado al expresar una opinión siguen inhibiendo la autoafirmación en la edad adulta.

Desde la perspectiva de la terapia cognitivo-conductual, la distorsión cognitiva «expresar mi opinión = ser egoísta» bloquea la autoafirmación. En realidad, comunicar adecuadamente tus necesidades es la base de unas relaciones sanas y también proporciona al otro la tranquilidad de saber qué esperas.

El marco básico de la asertividad: el método DESC

El método DESC es un marco de 4 pasos para comunicar de forma asertiva.

D (Describe): describe la situación de forma objetiva. Por ejemplo: «En la reunión de la semana pasada no tuve oportunidad de intervenir sobre mi propuesta». Solo se exponen hechos.

E (Express): expresa tus sentimientos o pensamientos. «Sentí que mi opinión no se tenía en cuenta y mi motivación bajó», usando mensajes en primera persona.

S (Specify): formula una petición concreta. «¿Sería posible reservar 3 minutos de intervención para cada miembro en la próxima reunión?».

C (Consequence): muestra el resultado positivo si se cumple la petición. «Creo que incorporar la perspectiva de todos permitirá tomar decisiones de mayor calidad».

Frases asertivas para el entorno laboral

Para rechazar: «Gracias por contar conmigo. Sin embargo, esta semana estoy al límite con los proyectos actuales; a partir de la semana que viene sí podría atenderlo». El conjunto agradecimiento + motivo + alternativa resulta eficaz.

Cuando discrepas: «Entiendo, es un punto de vista interesante. Yo lo he enfocado desde otro ángulo y tengo esta preocupación». Añades tu perspectiva sin negar la del otro.

Para pedir algo: «Me gustaría pedirte que revisaras este documento. ¿Sería posible hoy? Si no, mañana por la mañana también me vendría bien». Indicas un plazo y a la vez consideras la disponibilidad del otro.

Practicar con la pareja o la familia

En el hogar las emociones se implican con facilidad, por lo que la comunicación asertiva es especialmente importante. La expresión agresiva «Nunca ayudas con las tareas del hogar» se transforma asertivamente en: «Si pudieras encargarte de recoger después de cenar entre semana, yo también tendría un rato para descansar y eso me haría feliz».

La clave es evitar palabras extremas como «siempre» o «nunca» y centrarse en situaciones y acciones concretas. Si empiezas a practicar la expresión clara de tus necesidades en pequeñas situaciones cotidianas, poco a poco te saldrá de forma natural.

Cómo afrontar los patrones de pensamiento que bloquean la asertividad

Cuando aparece el pensamiento «si digo esto me van a rechazar» o «quizá hiera al otro», verifica si realmente es un hecho. En la mayoría de los casos, si lo comunicas adecuadamente, el otro mostrará comprensión.

Además, muchas personas sienten culpa al poner límites, pero comunicar tus propios límites es una muestra de honestidad hacia el otro. Es mejor expresarse con franqueza a tiempo que dejar que la relación se deteriore por acumular esfuerzos insostenibles; a largo plazo, esto construye más confianza.

Métodos de práctica y progresión gradual

Ser asertivo de repente con un jefe o un ser querido es difícil, así que se practica de forma progresiva. Empieza por situaciones de bajo riesgo, como pedir algo a un camarero («¿Podría traerme otro vaso de agua, por favor?»).

Después, pasa a pequeñas discrepancias con amigos y, finalmente, a situaciones importantes en el trabajo o con la familia. Si adquieres el hábito de realizar una pequeña acción asertiva al día, en unas 3 semanas se convertirá en algo natural.

Puntos clave de este artículo

  • La asertividad es un estilo equilibrado entre lo pasivo y lo agresivo
  • Los 4 pasos del método DESC permiten comunicar de forma lógica y serena
  • El miedo a «caer mal» suele ser una distorsión cognitiva
  • Practicar progresivamente desde situaciones de bajo riesgo lo convierte en algo natural

Los libros sobre comunicación asertiva también son una referencia útil para la práctica.

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