Relaciones

Microagresión

Expresiones indirectas e inconscientes de prejuicio o discriminación hacia personas de determinados grupos, contenidas en palabras y acciones cotidianas aparentemente inocuas. Aunque no haya mala intención, acumulan daño psicológico en quien las recibe.

Qué es una microagresión

Una microagresión (micro-aggression) es un insulto o mensaje de exclusión sutil, dirigido a personas de determinados grupos (raza, género, orientación sexual, discapacidad, origen, etc.), que se encuentra incrustado en conversaciones y comportamientos cotidianos. Es un concepto sistematizado por el psiquiatra Derald Wing Sue, y su rasgo distintivo es que en la mayoría de los casos el emisor no tiene mala intención. Decirle a una persona de raíces extranjeras nacida y criada en el país «qué bien hablas nuestro idioma», o elogiar a una mujer directiva con un «siendo mujer, es impresionante», son ejemplos de este tipo de conductas. Cada una parece trivial por separado, pero para quien las recibe se acumulan como mensajes implícitos de «tú no perteneces aquí» o «tu grupo es inferior».

Las tres categorías de microagresiones

Según la clasificación de Sue, existen tres tipos de microagresiones. En primer lugar, el «microasalto» consiste en conductas discriminatorias intencionales, como chistes ofensivos o exclusiones deliberadas. En segundo lugar, el «microinsulto» es una conducta que, de forma inconsciente, menosprecia la capacidad o identidad del otro. Un comentario como «para ser de tu origen, eres muy competente» es un ejemplo típico: aunque pretende ser un elogio, revela una expectativa baja hacia el grupo de la persona. En tercer lugar, la «microinvalidación» se refiere a conductas que niegan o anulan la experiencia o los sentimientos del otro. Responder a alguien que relata una experiencia de discriminación con «estás exagerando» o «seguro que no fue con mala intención» es un ejemplo de ello. Todas comparten con el gaslighting la estructura de desestabilizar la percepción de la realidad de quien las recibe, haciéndole dudar de sus propias sensaciones.

Cómo afrontar las microagresiones

Desde la posición de quien las recibe, es importante reconocer como legítima la incomodidad que se siente. No es necesario invalidar la propia percepción pensando «quizá estoy exagerando». Compartir la experiencia con personas de confianza y confirmar que no se trata de un problema exclusivamente personal también resulta de ayuda. Desde la posición de quien las emite, se requiere el esfuerzo de tomar conciencia de los supuestos inconscientes contenidos en las propias palabras y acciones. Cuando alguien nos señala una microagresión, no ponernos a la defensiva y escuchar la experiencia del otro contribuye tanto a reparar la relación como al crecimiento personal. No se trata de aspirar a la perfección, sino de cultivar la flexibilidad de corregir el rumbo cuando nos damos cuenta.

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