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Recuperar la confianza tras una traición: el proceso de reparación tras una infidelidad o una mentira

Este artículo se lee en unos 8 minutos

Lo que ocurre tras una traición

Cuando se descubre la infidelidad o una mentira grave de la pareja, la persona traicionada sufre un impacto psicológico cercano al trauma. Investigaciones han documentado la aparición de síntomas similares al TEPT (flashbacks, hiperactivación, conductas de evitación) tras el descubrimiento de una infidelidad.

Lo primero que sobreviene es el shock y la negación. «No puede ser», «tiene que haber un error»: no se puede aceptar la realidad. Después, oleadas intensas de ira y tristeza se alternan. La pregunta «¿por qué?», «¿qué hice mal?» domina la mente, y resulta imposible comer o dormir con normalidad.

En esta fase, lo importante es no negar las propias emociones. Ira, tristeza, confusión, repulsión, autonegación: cualquier emoción es legítima y no hay ninguna que no se deba sentir. Intentar reprimir las emociones retrasa la recuperación.

Decidir entre reparar o separarse

Tras una traición, no es necesario tomar una decisión inmediata. Las decisiones tomadas en un periodo de intensa agitación emocional tienden a generar arrepentimiento. Se recomienda dejar pasar un periodo de enfriamiento de al menos varias semanas, idealmente de 1 a 2 meses, antes de decidir.

Entre las condiciones para considerar la reparación se encuentran las siguientes: que la persona que traicionó reconozca completamente los hechos sin excusas; que desee voluntariamente reparar la relación; que la traición haya sido un hecho aislado y no un engaño prolongado; y que haya cortado completamente la relación con la tercera persona.

También existen casos en los que la reparación es difícil. Si la traición se ha repetido, si la persona que traicionó no muestra arrepentimiento, si antes del descubrimiento ya existían problemas graves en la relación, o si la persona traicionada siente repulsión cada vez que ve al otro, separarse puede ser la opción más saludable para ambos.

Primera etapa de la reconstrucción de la confianza: garantizar la transparencia

Si se elige la reparación, la primera etapa es asegurar una «transparencia total». La persona que traicionó tiene la obligación de responder con honestidad a las preguntas de la persona traicionada. «Ya pasó, no preguntes más» no es aceptable. La persona traicionada tiene derecho a saber lo que necesita saber.

Sin embargo, insistir en conocer detalles sexuales obstaculiza la recuperación. Es necesario saber «cuándo», «dónde» y «durante cuánto tiempo», pero preguntar por el contenido concreto de los actos solo añade material para los flashbacks.

La persona que traicionó ofrece voluntariamente transparencia en su comportamiento durante un tiempo. Desbloquear el móvil, compartir la agenda, cumplir los horarios de llegada a casa. Esto no es «vigilancia», sino «proporcionar tranquilidad». Es una medida temporal hasta que se recupere la confianza, no una obligación permanente.

Segunda etapa: procesar las emociones

La persona traicionada experimenta oleadas recurrentes de ira y tristeza. «Creía que ya estaba bien, pero vuelvo a recordarlo y me duele». Estas oleadas se van espaciando gradualmente y su intensidad disminuye, pero suelen tardar entre 1 y 2 años en desaparecer por completo.

Lo que se pide a la persona que traicionó es que acompañe estas oleadas emocionales con paciencia. Actitudes como «¿otra vez con eso?» o «¿hasta cuándo vas a seguir?» retrasan enormemente la recuperación. Cada vez que la otra persona expresa ira o tristeza, es necesaria la actitud de acogerla con un «siento haberte hecho daño».

Al mismo tiempo, es importante que la persona traicionada no utilice sus emociones como arma. Sacar a relucir «aquella vez que me fuiste infiel» en cada discusión no es reparación, es castigo. Es necesario distinguir entre la expresión emocional para procesar los sentimientos y el uso de las emociones como arma para atacar al otro.

Tercera etapa: redefinir la relación

Reconstruir la confianza no significa volver a la relación anterior. La relación previa a la traición debía de tener algún problema que la permitió. El proceso de reparación es un proceso de construir una relación nueva desde cero.

En esta etapa, ambos exploran juntos el contexto que condujo a la traición. No para justificarla, sino como medida preventiva para que no se repita. Se afrontan los problemas que existían en la relación: falta de comunicación, distancia emocional, necesidades insatisfechas.

También es importante crear juntos nuevas reglas y acuerdos. «Reservar tiempo a solas una vez por semana», «comunicar las insatisfacciones dentro de la misma semana sin acumularlas», «mantener transparencia sobre las relaciones con personas del sexo opuesto». Estas reglas cumplen la doble función de prevenir la reincidencia y proporcionar seguridad.

Recurrir a un profesional

La recuperación tras una traición es un proceso extremadamente difícil de llevar a cabo solo entre dos personas. Se recomienda encarecidamente la terapia de pareja. La intervención de un profesional externo permite reconducir conversaciones excesivamente emocionales hacia una dirección constructiva y tratar las necesidades de ambos de forma equitativa.

También es beneficioso que la persona traicionada reciba terapia individual. El procesamiento de las reacciones traumáticas, la recuperación de la autoestima y la reconstrucción de la capacidad de confiar avanzan mucho más fácilmente con el apoyo de un profesional. No es necesario cargar solo con la recuperación tras una traición.

Indicadores de recuperación y expectativas realistas

La recuperación completa de la confianza suele requerir entre 2 y 5 años. «Perdonar» y «olvidar» son cosas distintas. Perdonar es posible, pero olvidar por completo no lo es. El objetivo debe ser «un estado en el que recordarlo ya no cause un dolor intenso», no «hacer como si no hubiera pasado». (Explicamos las etapas necesarias para recuperarse de una traición, pautas concretas de actuación y cómo identificar los casos en los que la reparación es inviable)

El proceso de recuperación no es lineal. Los días buenos y los malos se alternan. Los aniversarios o ciertos lugares pueden actuar como disparadores. Se avanza «tres pasos adelante y dos atrás», pero en conjunto se progresa.

Finalmente, muchas parejas que logran la reparación informan de que «la relación se ha profundizado más que antes de la traición». La experiencia de superar una crisis demuestra la fortaleza del compromiso mutuo y genera una confianza e intimidad más profundas. No obstante, esto se refiere a los casos en que la reparación tiene éxito, y no se recomienda la reparación a todas las parejas.

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