Medio ambiente

Aliviar la ansiedad climática - Cómo afrontar la impotencia ante los problemas medioambientales

Este artículo se lee en unos 3 minutos

La extensión de la ansiedad climática

La ansiedad por el cambio climático (Climate Anxiety) se extiende a nivel mundial. Según una encuesta publicada en The Lancet (2021, 10.000 jóvenes en 10 países), aproximadamente el 60% de los jóvenes de 16 a 25 años respondieron estar «muy preocupados» o «extremadamente preocupados» por el cambio climático, y alrededor del 45% informó que la ansiedad climática afecta a su vida cotidiana.

La ansiedad climática no es una «enfermedad», sino una reacción racional basada en hechos científicos. Sin embargo, cuando la ansiedad se cronifica y evoluciona hacia impotencia, desesperación y culpa, interfiere con la vida diaria. La impotencia de «haga lo que haga, es inútil» paraliza la acción y profundiza aún más la impotencia, formando un círculo vicioso.

4 formas de afrontar la ansiedad climática

1. Validar la ansiedad

El cambio climático es una amenaza real, y sentir ansiedad es racional. No necesitas negarte a ti mismo pensando que «exageras» o que «te preocupas demasiado». La ansiedad es prueba de que te tomas en serio el futuro del planeta.

2. Controlar el consumo de información

Seguir noticias catastrofistas las 24 horas solo amplifica la ansiedad. Limita tus fuentes de información fiables a 1 o 2 y establece un horario para consultarlas. Elige conscientemente medios que informen sobre soluciones y avances, y corrige el sesgo cognitivo de que «el mundo solo va a peor». (Puedes profundizar con libros sobre problemas medioambientales y psicología)

3. Transformar la ansiedad en acción

Convertir la ansiedad en acción es la forma más eficaz de combatir la impotencia. A nivel individual: revisar la alimentación, cambiar los medios de transporte, reducir el consumo energético. A nivel comunitario: participar en organizaciones medioambientales, firmar peticiones, votar en las elecciones. La sensación de que «hay algo que puedo hacer» contrarresta la impotencia. No es necesario aspirar a una vida ecológica perfecta: la actitud saludable es «lo que puedo hacer, de forma sostenible».

4. Conectar con otros

La ansiedad climática empeora con el aislamiento. Conectar con personas que comparten la misma preocupación proporciona la tranquilidad de saber que «no estoy solo» y la sensación de fuerza colectiva. Comunidades de acción medioambiental, eventos para hablar sobre el cambio climático, foros en línea. La ansiedad compartida se transforma en capacidad de acción compartida. (Los libros sobre ecoansiedad también son una buena referencia)

Conclusión

La ansiedad climática es una reacción normal y no hay que avergonzarse de ella. No negar la ansiedad, gestionar la información, transformarla en acción y conectar con otros. Estas 4 prácticas te darán la fuerza para seguir adelante sin dejarte abrumar por la ansiedad.

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