Mentalidad

Dejar de ser «la persona buena» - Cómo recuperarte de una vida centrada en los demás

Este artículo se lee en unos 7 minutos

El mecanismo psicológico del people-pleasing

El people-pleasing es un patrón de comportamiento que consiste en intentar satisfacer las expectativas de los demás, incluso sacrificando las propias necesidades y emociones. A primera vista parece una "persona considerada", pero en el fondo se esconde un miedo intenso a "ser rechazado" o "ser abandonado".

La psicóloga Harriet Braiker definió el people-pleasing como una "adicción conductual a la aprobación ajena". Cuando se complace a los demás, el cerebro libera dopamina y se obtiene una sensación temporal de seguridad. Sin embargo, esta sensación no dura y se cae en un ciclo de repetir la misma conducta buscando la siguiente dosis de aprobación. En este proceso intervienen los mismos circuitos neuronales que en las adicciones a sustancias, lo que hace difícil romperlo solo con fuerza de voluntad.

La respuesta de apaciguamiento (fawn): ser «buena persona» era una estrategia de supervivencia

El investigador de trauma Pete Walker propuso, además de las respuestas clásicas de "lucha, huida y parálisis" ante el estrés, una cuarta respuesta: el "apaciguamiento" (fawn). La respuesta fawn consiste en complacer y agradar al otro cuando se percibe una amenaza, para asegurar la propia seguridad.

Los niños que crecieron en un entorno donde las emociones del cuidador eran inestables aprendieron a leer el estado de ánimo del adulto y a anticiparse a sus expectativas para garantizar su seguridad. Esta estrategia de supervivencia era eficaz en la infancia, pero sigue activándose de forma inconsciente en la edad adulta. Estar siempre pendiente del humor del jefe, no poder rechazar peticiones de amigos, sentir que el mal humor de la pareja es culpa propia: todo esto se encuentra en la línea de la respuesta fawn.

La respuesta fawn implica reprimir continuamente las propias emociones y deseos, lo que a largo plazo conduce a fatiga crónica, depresión y pérdida de identidad. La sensación de "no sé qué quiero hacer" es, en muchos casos, el resultado de años de respuesta fawn.

Cómo establecer límites (boundaries)

Los límites son la línea psicológica que se traza entre uno mismo y los demás. Para las personas complacientes, establecer límites es la habilidad más difícil y, al mismo tiempo, la más importante. Existen tres tipos de límites: físicos (el propio espacio y cuerpo), emocionales (distinguir las propias emociones de las ajenas) y temporales (cómo se emplea el propio tiempo).

El primer paso para establecer límites es reconocer los propios límites. Se trata de verbalizar de forma concreta el punto en el que sientes "no puedo más". El siguiente paso es practicar comunicar ese límite a la otra persona. Empieza por cosas pequeñas: "Hoy no puedo quedarme a trabajar hasta tarde" o "Ese día tengo planes" son suficientes, expresados de forma neutra y factual. Para profundizar en cómo establecer límites de forma concreta, consulta cómo establecer límites saludables.

Técnicas prácticas para decir «NO»

Para las personas complacientes, "NO" es la palabra más difícil de pronunciar. Sin embargo, decir "SÍ" a todas las peticiones significa entregar tu tiempo y energía a los demás.

Existen varios patrones eficaces para rechazar. El "método sándwich" tiene una estructura de tres capas: agradecimiento + rechazo + alternativa. Por ejemplo: "Gracias por invitarme. Pero esta semana me resulta difícil. El mes que viene tengo disponibilidad, así que vuelve a proponerlo". El "método de ganar tiempo" consiste en evitar responder de inmediato diciendo "Lo consulto y te contesto", para tener tiempo de decidir con calma. Esto previene el hábito de decir "SÍ" impulsivamente.

Si no estás acostumbrado a rechazar, empieza practicando una vez por semana con una petición pequeña. Experimentar que el mundo no se derrumba tras decir que no alivia el miedo al "NO". Si quieres fortalecer aún más tu capacidad de rechazar, consulta también el arte de decir que no.

Cómo gestionar la culpa

Cuando una persona complaciente establece límites o rechaza algo, la culpa aparece casi con total seguridad. Esta culpa es la sensación de "estoy haciendo algo malo", pero en realidad no es más que una reacción fruto de años de condicionamiento.

El primer paso para gestionar la culpa es no culparte por sentirla. Dite a ti mismo: "Es normal que sienta culpa. He vivido así durante muchos años". El segundo paso es separar la culpa de los hechos. "Sentir culpa" y "haber hecho algo malo de verdad" son cosas distintas. Proteger tu propio tiempo no es un acto que dañe a nadie.

La culpa se atenúa con el tiempo. Las primeras una o dos semanas son las más duras, pero al mantener los límites, el cerebro aprende el nuevo patrón y la intensidad de la culpa disminuye gradualmente.

Ejercicio para recuperar los propios deseos

Las personas que han practicado el people-pleasing durante años pueden haber perdido el contacto con sus propios deseos. Cuando les preguntan "¿Qué quieres comer?", responden "Lo que sea". Esto no es indecisión, sino un estado en el que el circuito de acceso a los propios deseos se ha debilitado.

Un ejercicio útil para la recuperación es escribir cada día tres cosas "que quiero hacer". Al principio pueden ser cosas pequeñas como "quiero tomar un té caliente" o "quiero abrir la ventana". Al dirigir la atención hacia el interior y practicar la verbalización de los deseos, poco a poco se empieza a escuchar la "propia voz".

El camino de la recuperación y la actitud necesaria

La recuperación del people-pleasing no avanza en línea recta. Habrá días en que logres establecer límites y días en que digas "SÍ" sin querer. Lo importante es no culparte cuando retrocedas. La actitud de autocompasión hacia uno mismo es la mayor fuerza que sostiene la recuperación. Para conocer prácticas concretas de autocompasión, consulta la guía práctica de autocompasión.

Dejar de ser "la persona buena" no significa convertirse en "una persona fría". Cuidar de ti mismo mientras te relacionas con los demás de forma honesta: eso es ser una "buena persona" en el sentido auténtico. El viaje para recuperar el control de tu propia vida comienza con un pequeño "NO" de hoy.

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