Ventajas y desventajas del asesoramiento psicológico en línea - Diferencias con la terapia presencial y cómo elegir
Situación actual del asesoramiento psicológico en línea
El asesoramiento psicológico en línea, que se expandió rápidamente a raíz de la pandemia, se ha consolidado como una opción importante de apoyo psicológico. La comodidad de poder conectar con un terapeuta desde casa lo ha hecho especialmente popular entre quienes «tienen interés en la terapia pero encuentran difícil acudir a una consulta presencial».
En Japón también han aumentado las plataformas que ofrecen asesoramiento en línea, con la posibilidad de elegir entre videollamada, teléfono y chat de texto. Sin embargo, muchas personas se preguntan: «¿Es realmente eficaz en línea?» o «¿En qué se diferencia de la terapia presencial?».
En este artículo organizamos con franqueza las ventajas y desventajas del asesoramiento en línea y explicamos concretamente para qué tipo de personas es más adecuado.
Ventajas del asesoramiento psicológico en línea
La mayor ventaja es la facilidad de acceso. Permite recibir terapia incluso cuando se vive en una zona rural sin terapeutas cercanos, cuando salir de casa es difícil (discapacidad física, crianza, situación de aislamiento) o cuando el trabajo no deja tiempo para desplazarse a una consulta.
La reducción de la barrera psicológica también es importante. Para quienes sienten una fuerte resistencia al mero hecho de «entrar» en una consulta psiquiátrica o un gabinete de psicología, poder conectarse desde el entorno seguro del hogar supone una gran ventaja. En la fase en que se siente miedo a acudir al psiquiatra, la terapia en línea puede ser el primer paso.
Otras ventajas prácticas son: no hay tiempo de desplazamiento ni gastos de transporte, se recibe en un entorno relajado, y la elección de terapeuta no está limitada geográficamente (se puede elegir entre terapeutas de todo el país).
Desventajas del asesoramiento psicológico en línea
También es necesario reconocer con honestidad las desventajas en comparación con la terapia presencial. En primer lugar, las limitaciones de la comunicación no verbal. A través de la pantalla se pierde información que en persona se transmite de forma natural: la postura corporal completa, los cambios sutiles en la expresión facial, el ritmo de la respiración o la «atmósfera» del espacio.
Para el terapeuta también resulta difícil percibir con precisión las reacciones físicas del cliente (temblor de manos, rigidez corporal, lágrimas) a través de la pantalla, lo que supone una limitación especialmente importante en el tratamiento del trauma o en enfoques orientados al cuerpo.
También existe el riesgo de que problemas técnicos (cortes de conexión, retardo del audio, baja calidad de imagen) interrumpan el flujo de la sesión. Si la conexión se corta en un momento emocionalmente importante, el efecto terapéutico puede verse comprometido.
La garantía de privacidad es otro reto. Si hay familiares en casa, puede resultar imposible asegurar un espacio completamente privado.
Características según el formato: vídeo, teléfono y chat
La videollamada es el formato más cercano a la terapia presencial y permite la comunicación a través de expresiones faciales y tono de voz. Numerosos estudios han demostrado que el asesoramiento por videollamada tiene una eficacia equivalente a la presencial (salvo en casos de trauma grave o síntomas disociativos).
El asesoramiento telefónico es adecuado para personas con una fuerte resistencia a mostrar el rostro. La comunicación solo por voz tiene la ventaja de permitir concentrarse en las palabras. Sin embargo, la ausencia de información visual dificulta al terapeuta la evaluación del estado del paciente.
El chat de texto es apropiado para personas a quienes les cuesta la conversación en tiempo real o que prefieren comunicarse a su propio ritmo. Escribir también tiene el efecto de ordenar los pensamientos. Por otro lado, carece de inmediatez y los matices emocionales se transmiten con dificultad.
Para quién es adecuado el formato en línea y para quién no
El asesoramiento en línea es adecuado para personas con depresión o ansiedad de leve a moderada, personas con fobia social o dificultad para salir de casa, personas con acceso geográfico limitado, personas con grandes restricciones de tiempo por trabajo o crianza, y personas que quieren «dar el primer paso» en la terapia.
Por otro lado, se recomienda la terapia presencial para personas con síntomas disociativos graves, personas con alto riesgo de autolesión o suicidio, personas que desean recibir terapias orientadas al cuerpo (como Somatic Experiencing), personas sin una conexión a internet estable y personas que no pueden garantizar la privacidad en su hogar.
Si duda, un enfoque gradual también es válido: comenzar en línea y pasar a la modalidad presencial si es necesario.
Cómo elegir una plataforma de asesoramiento en línea
Organizamos los puntos clave para elegir entre las plataformas de asesoramiento en línea disponibles. En primer lugar, compruebe las credenciales de los terapeutas. Que cuenten con la titulación oficial de psicólogo es un requisito mínimo.
La transparencia en las tarifas también es importante. Confirme de antemano el precio por sesión, si es por suscripción o pago por sesión, y la política de cancelación. El precio orientativo es de entre 50 y 100 euros por sesión de 50 minutos.
Otros puntos relevantes para un uso a largo plazo son: si se puede filtrar por especialidad del terapeuta, si hay apoyo en el emparejamiento inicial y si es fácil cambiar de terapeuta. Conocer los criterios básicos para buscar un terapeuta y luego utilizar la plataforma resulta más eficiente.
Consejos para aprovechar al máximo las sesiones en línea
Presentamos consejos prácticos para maximizar la eficacia del asesoramiento en línea. En primer lugar, la preparación del entorno: asegure un espacio tranquilo y sin interrupciones, y use auriculares para proteger su privacidad. Si es posible, deje un margen de unos 10 minutos antes y después de la sesión para facilitar la transición emocional.
Realice una prueba de conexión previa y comparta con el terapeuta un medio de contacto alternativo (número de teléfono) por si acaso. Tomar notas durante la sesión es una ventaja propia del formato en línea, que resulta más natural que en persona.
Tras la sesión, en lugar de volver inmediatamente a las actividades cotidianas, tómese un momento para reflexionar sobre lo que ha sentido; esto ayuda a consolidar los efectos de la sesión.
Combinar la terapia presencial y en línea
No se trata de elegir entre presencial u online de forma excluyente; cada vez es más frecuente un uso híbrido según las circunstancias. Por ejemplo, sesiones en línea habitualmente y una presencial al mes, o cambiar a online los días en que no se encuentra bien.
Algunos terapeutas ofrecen ambos formatos, así que en la primera consulta pregunte si es posible combinar presencial y online. Elegir el formato que se adapte a su estilo de vida y necesidades psicológicas es la clave para mantener la continuidad del asesoramiento. Practicar estrategias cotidianas para gestionar la ansiedad y, al mismo tiempo, trabajar aspectos más profundos en sesiones regulares de terapia es una combinación eficaz.