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La solución óptima para las finanzas de parejas con doble ingreso - Por que conviene unificar la economía del hogar aunque las cuentas sean separadas

Este artículo se lee en unos 9 minutos Redacción y gestión: Kokomori

La trampa de las parejas con doble ingreso: «Ganamos los dos, pero no ahorramos»

A pesar de tener ingresos familiares elevados, no son pocas las parejas con doble ingreso que sienten que «por alguna razón no consiguen ahorrar». Según la encuesta de economía doméstica de la Oficina de Estadística de Japón, la tasa de ahorro media de los hogares con doble ingreso no difiere significativamente de la de los hogares con un solo ingreso. La causa reside en la «ley de Parkinson» (los gastos aumentan en la misma proporción que los ingresos) y en la ambigüedad de la gestión financiera. La suposición mutua de que «el otro estará ahorrando» genera una situación en la que, en realidad, nadie ahorra.

Los tres patrones de gestión financiera en parejas con doble ingreso

Patrón 1: Fusión total

Consiste en ingresar todos los sueldos en una única cuenta y cubrir todos los gastos desde ahí. Su mayor ventaja es que ofrece la visión más clara del conjunto de las finanzas y facilita la planificación del ahorro. Por otro lado, al limitar el dinero de libre disposición personal, algunas personas pueden sentirse agobiadas. Si se introduce un sistema de asignación personal, el importe debe acordarse entre ambos y revisarse periódicamente.

Patrón 2: Reparto por partidas

Consiste en asignar partidas de gasto a cada miembro, por ejemplo «el alquiler lo paga el marido, la comida y los suministros la esposa». Es sencillo de gestionar y permite cierta autonomía a cada uno. Sin embargo, cuando hay diferencia de ingresos puede generar sensación de injusticia, y los «gastos invisibles» (productos del hogar, gastos imprevistos de los hijos) tienden a recaer de forma desigual. Además, el ahorro de cada uno se vuelve opaco.

Patrón 3: Cuentas completamente separadas

Cada miembro gestiona sus propios ingresos y solo se dividen a medias los gastos comunes. Ofrece la máxima libertad individual, pero es el patrón con mayor riesgo de que el ahorro no avance de forma planificada, ya que la visión global de las finanzas se pierde. Desconocer cuánto ahorra la otra persona supone un gran riesgo para la planificación vital a largo plazo.

La solución óptima: un sistema híbrido de cuenta común más cuentas personales

El sistema híbrido que combina las ventajas de los tres patrones (cuenta común más cuentas personales) es la solución óptima para la mayoría de las parejas con doble ingreso. El diseño concreto es el siguiente.

Primero, se toma como 100% la suma de los ingresos netos de ambos. De ese total, se ingresa entre el 70 y el 80% en la cuenta común, desde la que se cubren los gastos de vida (vivienda, alimentación, suministros, comunicaciones, seguros, gastos de los hijos) y el ahorro. El 20-30% restante se deja en las cuentas personales como dinero de libre disposición. La proporción de ingreso en la cuenta común se prorratea según la proporción de ingresos para que sea equitativa. Por ejemplo, si el ingreso neto del marido es de 300.000 yenes y el de la esposa 200.000 yenes, el ingreso en la cuenta común sería de 225.000 yenes (75%) y 150.000 yenes (75%) respectivamente. Sobre los fundamentos de la gestión del presupuesto familiar, también resulta útil el artículo que explica como elaborar un presupuesto doméstico.

Reglas de funcionamiento de la cuenta común

Conviene establecer de antemano las reglas para el buen funcionamiento de la cuenta común. En primer lugar, se fija un presupuesto mensual de gastos fijos y variables. En segundo lugar, se establece la norma de consultar al otro antes de realizar gastos extraordinarios superiores a 10.000 yenes. En tercer lugar, se celebra una «reunión financiera» de unos 10 minutos a final de mes para revisar ingresos y gastos. En cuarto lugar, el ahorro se asegura mediante «ahorro automático» (transferencia automática el día de cobro). La referencia de tasa de ahorro es al menos el 20% de los ingresos netos. En el caso de parejas con doble ingreso, lo ideal sería poder vivir con un solo sueldo y destinar íntegramente el otro al ahorro.

Reparto equitativo cuando hay diferencia de ingresos

Es natural que exista diferencia de ingresos incluso en parejas con doble ingreso. Lo importante no es la igualdad en las cantidades, sino la equidad en la sensación de carga. El prorrateo según ingresos es la base, pero también debe tenerse en cuenta la carga de tareas domésticas y crianza. Por ejemplo, si el marido gana más pero la esposa asume la mayor parte de las tareas del hogar y la crianza, se puede reducir su proporción de ingreso en la cuenta común o que el marido asuma el coste de un servicio de ayuda doméstica. Es importante visualizar tanto la «carga económica» como la «carga de tiempo» y dialogar en pareja. Sobre los consejos para gestionar las finanzas en pareja, el artículo que explica la gestión financiera compartida ofrece información detallada.

Rediseño de las finanzas tras la llegada de un hijo

El nacimiento de un hijo supone un gran cambio en la economía familiar. Aparecen nuevos gastos: costes del parto (copago de unos 100.000-200.000 yenes), artículos para bebé (coste inicial de unos 100.000-150.000 yenes) y guardería (entre 0 y 70.000 yenes mensuales según ingresos y municipio). Además, durante la baja por maternidad/paternidad los ingresos disminuyen (la prestación es del 67% del salario previo, y del 50% pasados 6 meses).

Antes del nacimiento conviene preparar lo siguiente: asegurar un fondo de emergencia para compensar la reducción de ingresos durante la baja (6 meses de gastos de vida); calcular un nuevo presupuesto mensual que incluya la guardería; iniciar un plan de ahorro para educación (solo destinando íntegramente la asignación por hijo al ahorro se acumulan unos 2 millones de yenes hasta los 18 años); y revisar el seguro de vida. Sobre como construir hábitos de ahorro, también resulta útil el artículo sobre técnicas de ahorro para mujeres.

Planificación a largo plazo de los gastos educativos

Los gastos educativos son una de las mayores partidas del presupuesto familiar. Según el Ministerio de Educación de Japón, el coste educativo desde preescolar hasta la universidad alcanza unos 8 millones de yenes si todo es público, y unos 22 millones si todo es privado. Cuanto antes se empiece a preparar, más ventajoso resulta. Ahorrando 30.000 yenes mensuales al 3% anual durante 18 años se acumulan unos 8,5 millones de yenes. Utilizando el NISA de inversión periódica (tramo de inversión periódica del nuevo NISA), los beneficios de la inversión quedan exentos de impuestos, lo que lo hace más eficiente.

Errores frecuentes en las finanzas de parejas con doble ingreso

El primer error es la confianza excesiva de «como ganamos mucho, no hay problema». Al aumentar los ingresos sube también el nivel de vida, y el resultado es que el ahorro no crece. El segundo error es dejar pasar los años sin conocer cuánto ahorra el otro. Hay casos en que solo al comprar una vivienda o al llegar la etapa escolar de los hijos se descubre que «no hay suficiente ahorro». El tercer error es evitar hablar de dinero. En Japón el dinero tiende a ser un tema tabú, pero no poder hablar de finanzas en pareja es el mayor obstáculo para la gestión del presupuesto familiar.

Resumen: la transparencia financiera fortalece la relación de pareja

La solución óptima para las finanzas de parejas con doble ingreso reside en el equilibrio entre asegurar la transparencia financiera mediante el sistema híbrido de cuenta común y cuentas personales, y respetar al mismo tiempo la libertad individual. Con tres pilares (reparto equitativo según ingresos, sistematización del ahorro automático y una reunión financiera mensual) se puede salir del estado de «ganamos los dos pero no ahorramos». Hablar abiertamente de dinero es también un acto que profundiza la confianza en la pareja.

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